CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Gabriel Mariotto estaba hablando de Fernando De la Rúa, pero el mensaje parecía más bien dirigido a aquellos que piensan en Daniel Scioli como sucesor de Cristina Fernández. El vicegobernador pareció apuntar de lleno hacia el corazón de la fortaleza de Scioli: su buena imagen ante la opinión pública.
Discurso de Mariotto en Vicente López
El tema de las fotos de Scioli es algo que desvela al cristinismo. Los retratos incluyen a celebridades, pero también a opositores al Gobierno Nacional: uno histórico, Mauricio Macri, y otro más reciente, el camionero Hugo Moyano.
Es esta última, precedida por el blanqueo de las aspiraciones presidenciales del gobernador, la que puso los nervios de punta en la Casa Rosada, donde en los últimos días se vio a la presidente Cristina Fernández con anti-moyanistas de pura cepa (y otros no tanto) buscando la forma de aislar a Moyano, que ahora dirigirá sólo una facción de la CGT.
Todo apunta, de alguna manera, a debilitar a Scioli y condicionar sus eventuales respaldos. Pero el gobernador continuará con su estilo no confrontativo. Sobre esto, algo señala Mariano Pérez de Eulate, en el diario El Día de la Plata quien advierte cierta calma en la relación Rosada-La Plata, pero que el sciolismo lo interpreta como ante sala de otras tormentas.
"Las miradas más optimistas de la política aseguran que se inició un proceso de aparente distensión en la relación entre el gobierno nacional y el bonaerense. Contribuyó a eso el acto del lunes en La Matanza, en el que se cruzaron Cristina Kirchner y Daniel Scioli sin mayores consecuencias que la entrega de subsidios. No hubo retos ni chicanas desde el atril. Tampoco se hizo uso del efecto multiplicador de la cadena nacional, como sí había sucedido unos pocos días atrás, en General Rodríguez, en aquel episodio del reproche presidencial por la forma de gestionar del gobernador.
Distensión, sin embargo, no significa paz. En el sciolismo saben que aquella sensación de desaceleración de la virulencia de la ofensiva K podría encontrar su límite a partir de algunas decisiones que piensa tomar el Gobernador, apurado por obtener fondos para cubrir gastos operativos básicos de la Provincia.
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"En la Gobernación, a esta altura, parecen convencidos de que desde la Casa Rosada piensan continuar con la presión sobre Scioli. Ya sea para condicionarlo al máximo o, como deslizan sin disimulos desde las usinas difusoras del cristinismo, obligarlo a candidatearse como diputado nacional en las elecciones legislativas del año próximo. Una forma de decirle que deje el mando ejecutivo de la Provincia, algo que al Gobernador no se le cruza por la cabeza.
Por el contrario, Scioli parece decidido a profundizar su estrategia de resistencia pacifista, aguantando las cachetadas presidenciales y sobrellevando la combativa realidad gremial que desató el desdoblamiento del pago del medio aguinaldo".