El evento fue en el predio La Rural, del empresario Francisco de Narváez, junto a la embajada de USA, en una zona residencial donde no se escuchó el cacerolazo popular.
Scioli dijo no estar de acuerdo con el paro que convocó el sector agropecuario en repudio a la reforma, pero evitó confrontar al recordar que la huelga es "un derecho".
Al respecto, el gobernador aseguró que "siempre" va a "acompañar a los sectores productivos" y, en ese sentido, él advirtió que la medida contempla "situaciones críticas como las sequías o inundaciones".
"Es un momento sensible en la economía mundial que exige un esfuerzo adicional a lo que teníamos previsto", agregó Scioli para justificar la necesidad de aumentar la recaudación fiscal.
El relato de Obarrio: "La decisión de Scioli de avanzar por decreto con el revalúo generó una sensación de triunfo en la Casa Rosada. Según confirmaron a LA NACION fuentes del Gobierno, el mensaje a Scioli en las negociaciones reservadas fue muy claro: si se negaba a firmar el decreto del revalúo inmobiliario, no podría pagar los sueldos de junio, julio y el medio aguinaldo.
En caso contrario, no sólo obtendría más recursos propios, vía impuesto inmobiliario. También la Presidenta auxiliaría sus deterioradas cuentas, asfixiadas por la falta de transferencias de la Nación, que generó una deuda de casi 10.000 millones de pesos. Scioli entrevió que no tenía opción.
En la Casa Rosada dijeron que Scioli pidió tiempo hasta el segundo semestre de 2012, cuando su situación fiscal sea más desahogada. Cristina Kirchner le mandó a decir que no había espacio para negociar.
Con la medida de ayer de la gobernación bonaerense, la Casa Rosada recibirá fondos y Scioli también, pero deberá repartir a la vez a los municipios. Pero no le alcanza eso solo al gobernador para cubrir la brecha fiscal. Scioli espera haber comprado tiempo y buena fe de Balcarce 50 para tapar agujeros hasta fin de año.
"Los sueldos ahora están garantizados y a fin de año será mejor la recaudación", decían ayer al lado de Scioli. (...)".
"Otra vez, las versiones sobre la compra de votos sobrevuelan la sanción de una ley clave. Esta vez, ocurrió en la Cámara de Diputados de la Provincia de Buenos Aires donde Daniel Scioli logró ayer que se aprobara el proyecto de reforma impositiva, luego de semanas de tironeos con la oposición que se negaba a darle quórum. Al mediodía, el gobernador firmó el decreto preparado por la Casa Rosada para imponer el revalúo de las tierras rurales. Con esa condición, comenzó la sesión en La Plata.
En el hemiciclo, un fotógrafo de Clarín pudo captar la imagen del celular de José Ottavis, vicepresidente de la Cámara y uno de los líderes de La Cámpora. El diputado chateaba con su compañeros de bancada Miguel Funes y Rocío Giaccone, también camporistas.
Según lo que se alcanza a leer, en ese intercambio de mensajes, Giacconne lo alerta: “ 150 mil x cabeza ofrecen a los diputados de la opo según palabras de Valeria Arata. Se está corriendo eso ...”.
Ottavis le responde: “Bueno chicos. No contemos más cosas y cuidado ...”.
Ottavis y Giaccone trabajaron juntos en el comando del Fondo de Capital Social (FONCAP) hasta diciembre pasado, cuando asumieron como diputados provinciales. Giaconne, al igual que la radical Arata, es oriunda de Junín.
La semana pasada, en un intento por defender su accionar en el Senado provincial, el vicegobernador Gabriel Mariotto había dicho que, hasta su llegada, las leyes se acordaban “en oscuras oficinas, con valijas que iban y venían”.
Aquella frase se incrustó como un dardo en la piel de los peronistas bonaerenses que trasiegan hace años los pasillos del parlamento provincial. “Yo no vi revolear valijas en el Senado”, lo cruzó Cristina Fioramonti de Kunkel, la jefa del bloque del FPV en el Senado. “Si tiene pruebas, por qué no fue y las dijo. ¿Por qué nos empiojó la situación?”, bramó el jefe de la bancada oficialista en Diputados y hombre de Amado Boudou, Juan de Jesús, que adjudicaba a aquella declaración parte de la culpa de que se cayera la sesión hace dos semanas: cualquier diputado opositor que diera quórum, quedaba bajo sospecha.
Pero ayer, diez diputados del PRO-Peronismo y nueve del Frente Amplio Progresista se sumaron a los del FPV y Nuevo Encuentro hasta llegar a 61 y poder dar comienzo a la sesión en la que se sancionó la ley que beneficiará a las arcas provinciales y nacionales. Arata y el resto de los radicales no dieron quórum y luego bajaron al recinto a votar en contra. Pero el fantasma de la compra de votos quedó documentado en el celular de Ottavis."