“Todavía tenemos tiempo de tener una unidad en serio con gente decente en serio. Yo la quiero mucho a Patricia, los quiero mucho a todos, pero esto no se trata de una cuestión de cariño, se trata de una cuestión de purificación, de limpieza. ¿Vamos a hacer lo que decimos y a ser lo que decimos que somos o vamos a estar engañando a la sociedad?”, manifestó.
Es tarea vana replicar cada acusación que realizó Carrió contra esos dirigentes que se difundieron durante todo el día en diferentes medios. El eje de la discusión no es ese. La manera que tanto JxC como el FdT tienen de resolver la crisis inflacionaria, la pobreza e inflación que sufre el país es enredarse en vacías discusiones y profundizar la grieta externa e interna. Esto también se ve en la profunda discordia entre CFK y Alberto Fernández y Sergio Massa.
¿Cómo confiar en la unidad y futuro de un espacio, que supuestamente presume tener programas de gobierno, si los máximos referentes se entretienen criticándose en duros términos el uno al otro?
Las declaraciones de Carrió evidencian una vez más que la naturaleza de las coaliciones políticas argentinas son meramente electorales y no de gobierno. Son coaliciones oportunistas, temporales y circunstanciales. Una vez que cada uno recibe o no lo que arregló con el otro, la alianza política cesa y empiezan las peleas por el liderazgo, por las candidaturas y el griterío interno.
Con una inflación del 100%, pobreza del 55%, indigencia de casi el 20%, desempleo 30% y salarios desplomados, ¿esta es la respuesta que quiere la sociedad?
Las mayores fuerzas políticas del país, impotentes de resolver la problemáticas complejas, ocupan la agenda política con una tediosa lucha de poder interna que termina por perjudicar a los “representados”, la sociedad que espera desesperanzada respuestas, soluciones, reacciones. De este modo, la política se encuadra como una contienda dramática entre sus actores con sus pasados y sus experiencias, en lugar de afrontar problemas como la sanidad, las ayudas sociales o la educación, de discutir y acordar ideas ,y de formular de una vez por todas un rumbo no perfecto, pero prometedor en beneficio del país.