Más allá del discurso en el recinto que habría desencadenado el rechazo opositor, también se le reprocha al jefe del bloque todista no haber avanzado con el presupuesto -que entró al Congreso en septiembre- antes del recambio que alteró la relación de fuerzas, es decir, cuando tenía mayores chances de conformar una mayoría.
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Máximo Kirchner en la icónica postal del traspié del oficialismo en Diputados.
Fernández, de todas formas, intentó mostrar que el vínculo con Máximo dista de deteriorarse con su presencia en la asunción del hijo de la Vice como presidente del PJ bonaerense el sábado posterior a la fatídica votación en Diputados.
En los días posteriores al episodio en Diputados, en el que el discurso del hijo de la Vice -supuestamente- abroqueló a toda la oposición en contra del proyecto, circularon comentarios en off que ponían en tela de juicio la pericia del presidente del bloque para desenvolverse en situaciones de máxima presión. Con el oficialismo en minoría, ahora esos momentos podrían vivirse con mayor asiduidad, lo que pondrá a prueba el temple del jefe de la bancada, que en el primer round brilló por su ausencia.
Pero difícilmente alguien le pida al hijo de la figura política con más relevancia en el Frente de Todos que dé un paso al costado. Eso debería ser producto de una profunda autocrítica de Máximos Kirchner. No parece el caso: después de todo, asumió formalmente la conducción del PJ bonaerense a pesar de que cuando lo manejaba en los hechos lo llevó a una estrepitosa derrota en el principal distrito electoral.
En una situación parecida, Néstor Kirchner dio un paso al costado en la jefatura del partido.