Antonio Caló.
Antonio Caló (metalúrgicos) "se autopostuló", pero nadie quiere bajarlo...
Sobre estos temas se habló en un almuerzo del que participaron además de Rodríguez, quien seguirá como secretario adjunto de la CGT; Armando Cavalieri (Comercio), José Luis Lingeri (Obras Sanitarias), Rubén Pronotti (UOCRA), Omar Maturano (La Fraternidad) y Roberto Fernández (UTA), además de Daer, Barrionuevo y Acuña.
Barrionuevo y Acuña actúan en tándem con Maturano y Fernández, y por eso hicieron pesar el poder de los dos sindicatos del transporte para que sus colegas del sector de "los Gordos" (Daer y Cavalieri) y de los "independientes" (Rodríguez, Lingeri y Gerardo Martínez, hoy reemplazado por Pronotti) accedieran a mantener en la futura conducción de la CGT al líder del gremio de trabajadores de estaciones de servicio, puesto que hasta hoy parecía peligrar.
Héctor Daer y Carlos Acuña, de la CGT.
Carlos Acuña (estaciones de servicio) es uno de los actuales cotitulares de la central obrera junto con Héctor Daer (Sanidad).
Barrionuevo integra un sector sindical que fue perdiendo adherentes en los últimos tiempos, pero es parte importante del esquema de unidad que diseñó la actual cúpula de la CGT para lograr más representatividad en la futura central obrera Barrionuevo integra un sector sindical que fue perdiendo adherentes en los últimos tiempos, pero es parte importante del esquema de unidad que diseñó la actual cúpula de la CGT para lograr más representatividad en la futura central obrera
Hasta ahora, sin embargo, no está definido el lugar que tendrá la fracción kirchnerista que integran Sergio Palazzo (bancarios), Vanesa Siley (judiciales), Pablo Biró (pilotos) y Walter Correa (curtidores) a través del Movimiento Federal de Trabajadores.
Otra corriente interna que ganará espacios en la nueva CGT será Sindicatos en Marcha por la Unidad Nacional (SEMUN), que lidera Sergio Sasia (Unión Ferroviaria) y en donde militan Guillermo Moser (Luz y Fuerza), Pedro Milla (petroleros privados) y Luis Pandolfi (tintoreros), entre otros.
Reforma estatutaria
La unificación de distintos sectores sindicales en una misma central obrera será posible porque se proyecta una reforma estatutaria que aumentará de 25 a 43 los cargos del Consejo Directivo y eso permitirá más espacios para conformar a tantos dirigentes que pugnan por tener un lugar.
Además, está previsto elevar aún más los puestos a partir de la aplicación por primera vez de la Ley de Cupo Femenino en la CGT: en las 43 secretarías (con excepción de la Secretaría General, la Adjunta y la de Finanzas), cada sindicato elegirá un hombre y una mujer que se alternarán en el cargo y posibilitarán que, en total, haya un 30% de participación femenina en la central obrera.
El canillita Omar Plaini afirmó que respecto al cumplimiento del cupo femenino del 30%, el mismo se hará efectivo como lo dispuso la propia CGT desde 2004, vía estatuto, con la aprobación del Ministerio de Trabajo El canillita Omar Plaini afirmó que respecto al cumplimiento del cupo femenino del 30%, el mismo se hará efectivo como lo dispuso la propia CGT desde 2004, vía estatuto, con la aprobación del Ministerio de Trabajo
Los movimientos sociales
También avanza la idea de crear un 'Observatorio Social' dentro de la CGT para permitir sumar a los movimientos sociales, aunque desde una estructura periférica. El argumento legal para no incorporar oficialmente a la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular (UTEP), el sindicato que representa al sector, es que tiene personería social, pero no gremial, que es lo que exige el estatuto cegetista. En el fondo, muchos dirigentes se resisten a integrar a los movimientos sociales.
Las negociaciones entre los distintos sectores gremiales seguirán el lunes próximo y se repetirán durante toda la semana hasta el jueves 11, cuando delibere en Parque Norte el congreso de la CGT.
Primero se aprobará la reforma del estatuto para sumar más puestos y aplicar el cupo femenino, y luego se elegirán las nuevas autoridades cuyo mandato finalizará en 2025 Primero se aprobará la reforma del estatuto para sumar más puestos y aplicar el cupo femenino, y luego se elegirán las nuevas autoridades cuyo mandato finalizará en 2025
Hasta hoy, la nueva CGT será conducida por un triunvirato, pero puede ser un cuarteto, esquema de poder que ya se probó y nunca terminó de funcionar. Ese será uno de los desafíos que afrontará el sindicalismo, aunque el principal es muy claro: recuperar el poder perdido para que el Gobierno no pueda desconocer su fuerza.
Parte del intenso día de ayer fue también un comunicado del Fresimona, con la firma de Pablo Moyano y Mario Manrique que en sus principales párrafos afirmó: "la CGT no es herramienta de ningún partido político ni tiene injerenecia en cuestiones ajenas a los intereses que representamos, que son los del movimiento obrero organizado; es el Gobierno el que debe evaluar la conveniencia o no de realizar cambios políticos en el Frente mientras nosotros/as, como miembros de la CGT seguiremos trabajando para mejorar las condiciones laborales, salariales y la dignidad de cada trabajador y trabajadora".
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Imagen del comunicado del FRESIMONA (Frente Sindical para el Modelo Nacional).