Autobiografía de Oscar Elvio Correas: Resiliencia y cambio como oportunidad

Oscar Elvio Correas siempre demostró aceptación del cambio, y ahora lo cuenta en su autobiografía, 'Ninguna Orilla Es Definitiva'.

Conocí a Oscar Elvio Correas en el Espacio Vida Sana (Libertador San Martín, Entre Ríos), y era imposible que él pasara desapercibido: notable recitador y contador de historias con habilidad digna de un payador. La oportunidad de cenas frugales pero memorables compartidas con Correas.

Correas estaba preparando ya -con su hija en el WhatsApp- la presentación de su libro 'Ninguna Orilla Es Definitiva', un título que va desde la resiliencia a la incertidumbre con optimismo -no es una contradicción- con 2 presentaciones iniciales. Una ocurrió en CABA el 29/10 y la siguiente es el 13/11 de San Nicolás de los Arroyos, donde reside Correas.

El autor fue oficial de la Prefectura Naval Argentina pero, además, por imprevistos (¡ah, siempre hay un imprevisto!) y avatares propios de su actividad terminó acumulando experiencia en la prevención de adicciones.

Correas se encuentra orgulloso de lo que considera su verdadero aprendizaje: la resignificación de servir, mandar, cuidar y volver a empezar.

Es una autobiografía que, tal como suele ocurrir con el género, es un deseo de legado personal, instransferible. No es un manual de liderazgo sino una celebración de un descubrimiento fundacional:

  • servir es más complejo que obedecer,
  • mandar exige aprender y
  • ninguna identidad queda fijada para siempre.

En concreto: las orillas resultan, en verdad, un lugar de paso. La clave es aprender a cruzar.

Resiliencia y cambio como oportunidad

El prólogo es de Juan Alberto Yaría, personaje importante para la vinculación de Correas con la prevención de adicciones y con el puente que pudo construir entre la investigación del tráfico ilegal -su rol en Prefectura y luego como funcionario político- y la realidad del día a día -la comprensión de las personas, las familias y las comunidades-.

Antes sucedió que, en Barranqueras (Chaco), cuando él creía que la voluntad alcanza para curar una dependencia, envió a un suboficial alcohólico a un lugar donde no pudiera beber, sin comprender las consecuencias de un síndrome de abstinencia grave.

Entonces él comenzó a investigar sobre el tema.

Yaría escuchó la experiencia de Oscar y le propuso la docencia en la Universidad del Salvador para enseñar prevención. Y el investigador que sabía perseguir el tráfico comienza a preguntarse por qué alguien necesita consumir.

Un tema lleva al otro: al retirarse de la Prefectura, fue Director Provincial en la Secretaría de Prevención y Asistencia de las Adicciones de la provincia de Buenos Aires, durante la gestión de Yaría.

Según él, fue un período de intensa formación multidisciplinaria.

Cuando dejó el cargo -cesó la gestión de Yaría-, Correas se reconstruyó como director de Cultura de la Municipalidad de San Nicolas, días que terminaron coincidiendo con la crisis de 2001, coyuntura que lo obligó a ir más allá de la cultura para asistir a sus autoridades municipales.

En el siguiente capítulo se convirtió en emprendedor fundando una empresa especializada en seguridad de instalaciones (Probyp), lo que a su vez lo obligó a una capacitación internacional·

Hoy día él también es presidente de la Cámara Argentina de Actividades de Amarraderos de Barcazas y Anexos.

En la presentación hay souvenir: música y poesía de Jorge Suligoy.

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