“Habían sido autorizados por la guardia del barrio por una familia vecina, sintieron música y se acercaron. La gente empezó a decir que se vayan, y ya cuando el dueño de la casa se enteró, se acercó y lo tiraron al piso. Intervengo, les pido que se vayan, y ahí fue cuando este chico se da vuelta, me pega y me rompe el tabique, luego me tira contra un alambrado, y este mismo me empieza a pegar, lo que me provoca fractura de tabique y de los dos orbitales. Una vez en el piso, un segundo chico me toma a patadas”, contó Lautaro en diálogo con Cadena 3.
E insistió: “Eran cuatro personas -las que no fueron invitadas a la celebración- y los agresores fueron dos. No los conozco, pero recuerdo las caras. Cuando me mostraron fotos, los identifiqué”.
Tras el brutal ataque, Lautaro debió ser trasladado al Sanatorio Allende, donde los médicos constataron que tenía una fractura de tabique y en las órbitas oculares, junto a otra serie de heridas en el rostro por las que deberá ser sometido a una cirugía reconstructiva.
“Físicamente dentro de todo estoy bien porque pudo haber sido mucho peor”, relató este martes (08/12) el joven que ya se encuentra recuperándose en su casa. “La golpiza duró un minuto y me fracturaron los tres huesos. Yo entiendo que la saqué barata porque al menos no fue como en Villa Gesell”, señaló Lautaro en referencia al asesinato a golpes de Fernando Báez Sosa, ocurrido el 18 de enero pasado a la salida del boliche Le Brique en la ciudad balnearia.
La causa, caratulada como violación de domicilio y lesiones graves, quedó en manos del fiscal de feria del Distrito 4 de la ciudad de Córdoba, Horacio Vázquez.
Según explicó Daniel Insúa, el padre de la víctima, su hijo no conocía a los presuntos atacantes, a pesar de que tenían su misma edad y Lautaro había jugado hacía dos años en ese club del barrio Villa Warcalde. “El padre de uno de ellos es vocal de la comisión directiva del ‘Tala’. Es un ex Puma”, indicó el hombre.
Se refería a Facundo Soler, ex fullback de Los Pumas y padre de uno de los jóvenes de 17 años, que dialogó con la prensa local y aseguró que la golpiza fue en realidad una pelea solamente entre su hijo y Lautaro, luego de que el joven agredido no lo dejara ingresar a buscar a dos amigos que participaban de la fiesta.
“Lautaro Insúa le aplicó un tackle a mi hijo, lo tiró contra un alambrado, luego mi hijo pudo zafar, reaccionó mal, le pegó dos o tres trompadas y no pasó más nada”, dijo el hombre, que remarcó que el agresor había sido Insúa y pidió disculpas a su familia. “La madre de Lautaro no aceptó que nos reunamos”, reveló.
Este hecho se da en medio de la polémica por los tuits agresivos y xenófobos de algunos jugadores de los Pumas años atrás, que se viralizaron días pasados en ocasión del homenaje a Diego Maradona.
En tanto, desde el club donde practican rugby los jóvenes dijeron que abrieron "un proceso administrativo con la comisión de disciplina del club. Parece ser que ha sido un chico contra otro, no un acto de patoterismo ni de rivalidad de clubes”.
“Citamos a los involucrados para escuchar sus versiones y en función de eso, no podemos hacer más que imponer sanciones desde lo deportivo o desde la pertenencia del club”, explicó Sebastián Barros, vicepresidente del Tala Rugby Club, que destacó que “el club repudia totalmente el hecho” y que este tipo de ataques “pone en una mala situación a todo el rugby de Argentina”.
A nivel institucional, el club de rugby, publicó en tanto un comunicado en el que aseguraron que la institución “repudia y condena enérgicamente este hecho y cualquier manifestación de violencia” e indicaron que los jugadores serán citados “a los fines de informarnos pormenorizadamente de la situación” y adoptar “las medidas más rigurosas que estén a nuestro alcance”.