El objetivo de este encuentro es que los ediles puedan hacerle preguntas a Adda sobre la implementación de la nueva normativa y el manejo actual de los controles de alcoholemia que hoy toleran un máximo de 0,5.
La presidenta del Concejo Municipal, María Eugenia Schmuck, del Frente Progresista, hace años que está detrás de la aprobación de esta normativa: "En Argentina hay 25 muertes por día en siniestros viales y en la mayoría el alcohol está involucrado. Acá la cuestión está en no especular, si uno va a manejar no tiene que tomar alcohol”.
“No podemos convertirnos todos en médicos y saber cómo reacciona nuestro propio cuerpo ante el alcohol y ante los estímulos. Entonces directamente hay que tomar una decisión política, esto no es una cuestión técnica ni científica, cuando uno consume alcohol, no conduce. Esto evitaría muchas muertes en la Argentina. El error es creer que esta es una decisión científica o técnica, y esto es una decisión política”, afirmó frente a la prensa rosarina.
“Si querés salir y tomar alcohol tenés que subir a un vehículo con un conductor designado, parar un taxi o viajar en colectivo. El sector gastronómico puede oponerse, pero yo no voy a congeniar con todos los sectores de la sociedad una política que a mi juicio disminuye la principal causa de muerte de menores de 35 años, escenario que ocurre hoy en Rosario. En uno de cada dos siniestros viales hay consumo de alcohol involucrado. No hay grises en eso”, afirmó Schmuck.
El concejal Agapito Blanco no opina igual que Schmuck. "No puedo anticipar una posición firme, pero en principio estoy por la negativa; no estoy de acuerdo con el proyecto. Solicitamos la presencia de profesionales y técnicos para escucharlos. Queremos que las autoridades de Tránsito nos digan la capacidad de fiscalización que tienen. Terminaré de definir mi posición más adelante", dijo al diario La Capital hace unas semanas.
Quienes están en contra del proyecto aducen que esta norma es inaplicable, ya que las mediciones “jamás pueden arrojar un valor absoluto en cero”, y se inclinan por una flexibilidad hasta 0,2 gramo de alcohol en sangre. Actualmente, la normativa admite 0,5 gramo para circular y no ser multado.
En una postura intermedia se encuentra el concejal por Juntos por el Cambio, Charly Cardozo. “Nosotros estamos a favor del concepto de Alcohol Cero. Debe haber mucho control, algo que está faltando en Rosario. Estamos hablando de modificar una ordenanza cuando la actual no se cumple porque el Estado no controla. Hay pocos controles, pocos alcoholímetros y algunos no están calibrados. Y hay días enteros con cero control”, manifestó.
Sin embargo, se mostró preocupado por el sector gastronómico. "Plantear en este momento en el que el 90% de los locales gastronómicos está al borde de la quiebra una ordenanza de cero absoluto por parte de Pablo Javkin. Es una falta total de sentido común", aseguró en su cuenta de Twitter hace unas semanas.
Además, planteó la necesidad de que esta normativa se trate en la Legislatura provincial: “Para nosotros esto tiene que estar regulado por una ley provincial, eso es lo más razonable. Tenemos esta postura desde la primera vez que se presentó este proyecto”.
“Están buscando un rédito político en un año electoral, en un momento en el que las cosas están muy delicadas. En lugar de estar tan preocupados por este tema, Javkin y Schmuck deberían estar más preocupados por la inseguridad”, concluyó duramente Cardozo.
Los gastronómicos por su parte, están en desacuerdo con esta norma. Joaquín Parcel, de Mercado Pichincha -barrio donde se concentran la mayoría de bares y restaurantes rosarinos-, dijo ante la prensa local que “es una medida que va a afectar totalmente al grueso de la gastronomía. La bebida genera ingresos muy importantes en proporción para los comercios gastronómicos”. Y agregó: “Lo más grave me parece es que se quiere sacar del foco lo que venimos reclamando desde que comenzó la pandemia, que es la ayuda para los gastronómicos. Hoy varios colegas tienen que cerrar sus puertas porque les cortan el gas. No hay ayuda, hay sanciones y además quieren sacar una normativa de alcohol cero”.
“Entendemos que hay ciertos regímenes a los que hay que adaptarse. Lo más importante es que el rubro vuelva a establecerse pero, cada vez que empieza a levantar la trompa del avión, aparecen estas normativas”, dijo, dejando entrever las dificultades que padeció el rubro debido a la pandemia.
En el mismo tono se manifestó Carlos Mellano, presidente de Aeghar (Asociación Empresaria Hotelero Gastronómica y Afines Rosario): “Nosotros tenemos una postura histórica y es estar en contra de esta ordenanza, que fundamentalmente ataca a los responsables, en vez de atacar a la situación de fondo que es la irresponsabilidad en el consumo de alcohol. Además estamos hablando de un producto que es de venta libre. Hay que acrecentar los controles y los castigos a los irresponsables”.
“Una persona responsable que quiera disfrutar de una comida y de una copa de vino no lo va a poder hacer. Entonces en algún punto se va a retraer el consumo”, afirmó Mellano.
Cabe recordar que los accidentes de tránsito son la primera causa de muerte entre los jóvenes de 15 a 35 años, y el alcohol en sangre es un factor determinante. Las provincias que ya regularon esta normativa son Córdoba, Salta, Tucumán, Entre Ríos, Jujuy, Río Negro y Santa Cruz. Por su parte, la ciudad de Santa Fe aprobó la alcoholemia cero en agosto de 2019.
Se necesitan al menos 6 firmas para que este proyecto se trate en el Concejo Municipal. Lo cierto es que el proyecto apenas está empezando a debatirse en la comisión de Obras Públicas y ya genera controversias y posturas divididas entre los partidos políticos.