El diario El País fue el más duro para describir la situación que se vivió en el interior de la nave: "Tras tomar tierra, el avión oficial efectuó su aproximación a la zona en la que estaba formada la compañía de honores y esperaban los ministros de Exteriores de Argentina y España, Jorge Faurie y Josep Borrell, pero al comprobar que la talla de la escalerilla por la que debían bajar los Reyes era inapropiada para llegar hasta la puerta de la nave empezó a cundir la intranquilidad.
Los mohínes de sorpresa del comité de autoridades que esperaba a los Reyes dieron paso en instantes a una rápida sucesión de expresividad facial: incredulidad, perplejidad, tensión, angustia... pánico. Tras varios intentos que sacudieron en vertical todo el conducto reglamentario de la jerarquía, se barajó la posibilidad de que el avión oficial volviera a despegar y se dirigiera al aeropuerto internacional del Ezeiza, donde se dispone de escaleras mayores. Finalmente, se decidió que había que utilizar la escalera del avión del presidente argentino Mauricio Macri, que tiene el mismo aeropuerto como base. Pero entonces surgió otro problema. La escalera del avión de Macri estaba en un hangar al que se accedía por huella dactilar y los intentos de encontrar a la persona concreta que podía activarla resultaban infructuosos.
El relato de lo que sucedía estaba en la cara de los ministros. Con todos sus matices. Entretanto, las ventanillas del avión oficial estaban llenas de caras. Casi una hora después, cuando por fin el oficial había ordenado descansar a los soldados que esperaban formados para rendir los honores en medio de una situación que nadie parecía controlar, ha llegado la escalera del avión del presidente Macri y el pasaje ha podido desembarcar".
En tanto, ABC hizo hincapie en los mosquitos: "Después de idas y vueltas de escaleras, con el reloj corriendo y la comitiva esperando, y con una nube de insectos atraídos por los focos, llegó por fin la escalera del avión presidencial argentino, adornada con los colores de su bandera, para solucionar el contratiempo, ya casi a las diez de la noche. Se evitó así, por cierto, un nuevo desplazamiento, pues en medio de la perplejidad ante lo ocurrido se barajó la posibilidad de acercarse al aeropuerto internacional de Ezeiza, a las afueras de la ciudad, donde sí disponían de las escaleras adecuadas...".