Frente a esa situación, Moloeznik le tomó declaración a ocho empleados del OI y ordenó una pericia sobre la computadora que utilizaba la funcionaria. De esa pericia se descubrió que la máquina había sido reformateada, es decir, que se habían borrado los archivos que almacenaba y que daban cuenta de la actividad propia de sus funciones.
Luego de eso, la jefa de los fiscales de Rosario, María Eugenia Iribarren, ordenó cautelar la computadora de Cottichini, y la Auditora General del MPA (Ministerio Público de la Acusación), María Cecilia Vranicich, le inició un sumario a la funcionaria, donde no es acusado formalmente Marcelo Sain.
Según trascendió, en la investigación se cotejaron documentos, recopilaron mails, discos y hasta audios de WhatsApp que aportó uno de los involucrados para desincriminarse y explicar bajo las órdenes de quién desde una oficina pública y sin solicitud judicial "perfiló" (recopiló información en una carpeta) sobre personas señaladas a dedo; también, para dejar en claro en manos de quién terminaba esa producción. En algunos de esos audios la voz de Cotichini no deja dudas: "Ya se lo mandé a Marcelo", según consigna el portal Rosario 3.
Consultado sobre este tema, Sain dijo que "hay una maniobra contra Débora Cotichini porque dirigió la unidad operativa del Organismo de Investigaciones más activa, eficiente y profunda contra las estructuras de poder que amparan o son socias de la criminalidad compleja". Y sentenció que "la provincia de Santa Fe le debe muchísimo".
Ahora, Cottichini se deberá someter a un proceso disciplinario donde interviene la Auditoría del MPA, y paralelamente, la investigación está siendo tratada en la Legislatura, que si bien no tiene potestad para evaluar el desempeño de Cottichini, sí puede hacerlo con las autoridades del organismo. Entre ellos, Marcelo Sain.