Esta situación trajo cientos de suspicacias entre los legisladores opositores ya que esa misma semana, el Centro de Operaciones de Emergencias de Córdoba dispuso la vuelta a Fase 3 de cuarentena lo que impedía la circulación casi en su totalidad, a pesar de que la provincia contaba con muy pocos casos diarios. Incluso algunos legisladores, como Orlando Arduh (UCR) expresaron explícitamente la idea de una cuarentena planificada específicamente para aprobar la reforma jubilatoria. “El cinismo de Hacemos por Córdoba me hace pensar que la fase 3 de la cuarentena decretada es una cortina de humo para amortiguar el impacto que tiene las modificaciones que van a aprobar”, dijo Arduh en aquella sesión. Sin las restricciones circulatorias y la distracción mediática por la situación sanitaria cordobesa, la Legislatura de la Provincia de Córdoba se habría visto colmada de manifestantes.
Antes de conocerse la noticia de la muerte de Maradona, el debate en Córdoba ya empezaba a tomar temperatura. La oposición al gobierno de Juan Schiaretti había solicitado previamente la suspensión del tratamiento del presupuesto del 2021 para Córdoba, debido a que la provincia aún no había llegado a un acuerdo en su reestructuración de la deuda externa en dólares que fue adquiriendo en los últimos años.
La solicitud de suspensión de la sesión estaba justificada por la oposición en que era imposible conocer aún el nivel de deuda que la provincia posee, debido a la fluctuación intensa que el dólar viene sufriendo en los últimos meses. El legislador de Encuentro Vecinal (uno de los partidos opositores al oficialismo de Hacemos por Córdoba), Aurelio García Elorrio, aseguró que la deuda externa de la provincia de Córdoba rondaría actualmente los 250.000 millones de pesos si se toma la cotización actual oficial, y que este monto podría elevarse notoriamente en caso de otra corrida cambiaria, algo que por el momento parece inevitable que suceda.
Tres bloques opositores expresaron su descontento mediante una carta dirigida al vicegobernador Manuel Calvo, quien también preside la legislatura cordobesa. "No escapa a su conocimiento profesional que un presupuesto en el que se debe afrontar el pago de obligaciones en dólares que están en trance de reestructuración carece de todo sustento", aseguraban los firmantes que representan a la UCR, a la Coalición Cívica y a Encuentro Vecinal.
El factor de la deuda externa sería fundamental para poder hacer una proyección segura de las erogaciones que el estado cordobés deberá hacer en el próximo ejercicio fiscal. Sin embargo, Córdoba parece estar lejos de poder resolver su situación de deuda externa, y desde funcionarios allegados, aseguran que la mano no viene fácil a la hora de negociar, una cuestión reconocida desde la propia gestión de Schiaretti.
Según datos oficiales, Córdoba negocia el reperfilamiento de deuda por tres bonos que suman un total de 1600 millones de dólares. Los legisladores de Hacemos por Córdoba se excusaron durante la sesión admitiendo que los datos tomados para establecer el presupuesto 2021 son precarios, pero que eso no se produce por su responsabilidad, sino por las condiciones macroeconómicas que atraviesa el país y la fluctuación cambiaria. Mientras que la oposición acusó a Hacemos por Córdoba de “legar a las próximas generaciones el pago de su despilfarro administrativo”, tal como lo expresó Marcelo Cossar, legislador del radicalismo cordobés.
Todo ese debate sucedido en las penumbras no frenó a Hacemos por Córdoba, quien consiguió aprobar la primera lectura del presupuesto 2021 de Córdoba a pesar de la precaria situación en la que se encuentra la deuda externa cordobesa. En los próximos días se llevará a cabo una audiencia pública sobre las leyes planteadas para conformar el presupuesto de la provincia cordobesa de 2021 y, posteriormente, se realizará una segunda lectura.
El oficialismo cordobés es optimista de que no tendrá problemas en aprobar un presupuesto con poco sustento a la hora de mirar los factores como la deuda externa. Parece que en Córdoba, la legislatura se acostumbró a debatir temas importantes cuando todos miran para otro lado.