Años más tarde, en los 80’, la sala se dividió en salas más pequeñas para alojar más proyecciones, y hasta sobró espacio para la apertura de una galería comercial, que al día de hoy sigue en pie. Al día de hoy, el complejo de salas es el único de Córdoba en contar con tecnología 4D, y antes de la pandemia era visitado por unas 600 mil personas al año.
Luego de tantos años de prosperidad y trabajo duro (tuvo que luchar con la competencia de los grandes centros comerciales que abrieron a mediados de los 90’), sin dudas llegó el peor año para el Gran Rex. La llegada del coronavirus cerró las puertas de las salas, que no cortan tickets hace más de nueve meses, y parece que esa cifra crecerá.
Los dueños de la sala cordobesa aseguran que debieron usar todos sus ahorros con el único fin de mantener los puestos de trabajo, pero que ese recurso ya se agotó hace rato. Desde hace algunos meses, los 28 empleados que viven del cine debieron conformarse con percibir solo 18 mil pesos que provienen del ATP, una cifra que los deja casi en la calle.
A esa situación insostenible, se suma la intención de cerrar las salas por parte de los dueños, que ya vieron como sus reservas se drenaron en tan solo nueve meses. No sería el primer cierre de un cine cordobés en el año.
Días atrás, el Complejo Cinerama, fundado en 1964, anunció su cierre definitivo debido a una crisis similar a la del Gran Rex. La sala emplazada en el centro de la ciudad de Córdoba tuvo que cerrar sus puertas luego de 56 años de actividad ininterrumpida.
Rosario De Porras, una de las dueñas del cine Gran Rex, expresó su descontento con la decisión en Cadena 3, y aseguró que el Gobierno de Córdoba no ha hecho nada para reactivar el sector. “Nunca recibimos una respuesta desde mayo hasta ahora", remarcó.
Además, De Porras recalcó que desde el sector, no se entiende que los teatros y bares si puedan funcionar, en una decisión que, a la vista, no tiene fundamentos lógicos.
La situación del cine en Argentina es realmente preocupante. El DNU que Alberto F. renovó, prohíbe hasta el 31 de enero la apertura de este rubro, algo que decepcionó a los dueños y empleados de salas a lo largo del país. Ello pone en riesgo unos 5 mil puestos de trabajo que se calculan en el sector, que advierte sobre la inexistencia de margen para sostener las salas abiertas.
Realidades como las del cine Gran Rex son las que deberían preocupar activamente al Gobierno nacional, que se jacta mediante el Jefe de Estado y sus ministros, de una reactivación por ahora inexistente. A la luz de los hechos, las declaraciones que Alberto F. hizo ayer 22/12 en Concordia no son más que palabras.
"Estamos en un tiempo de recuperación, donde la economía empieza a moverse, donde todos volvemos a tener nuestras actividades”, dijo el Presidente de la Nación, probablemente desconociendo la situación de la industria cultural, y entre ella, la cinematográfica. Cabe destacar que la Asistencia de Emergencia al Trabajo y a la Producción (ATP) finalizará el 31/12 próximo.
En un tono de repaso, Fernández destacó en su discurso que su gobierno fue capaz de “llegar con asistencia a quienes lo necesitaban" y “minimizar el daño”. La realidad indica que las medidas de asistencia de emergencia como el IFE o el propio ATP tienen un punto final por su naturaleza (si bien se plantea establecer un ingreso único derivado de estos programas), y que la planificación del Estado no atiende más que el día a día, dejando de lado el mañana, donde los empleados del Gran Rex (por ejemplo) ya no cobrarán ni el ATP, ni su sueldo por el eventual cierre del cine.
Además, Alberto F. dijo no estar "declamando, sino haciendo federalismo". Sin embargo, historias como la del Gran Rex de Córdoba, vuelve a desnudar una retórica que va evolucionando, pero siempre tiene el mismo objetivo.
Evidentemente, el ritmo del Gobierno nacional no es el de la necesidad de la gente. Si así fuera, ya se debería estar intentando salvar los miles de puestos de trabajo que se pueden perder en caso de que la situación sanitaria obligará a retomar medidas restrictivas.
La urgencia hoy, está en esa gente que debe sobrevivir con 18 mil pesos al mes.