El imputado más comprometido es Lucas Gómez, de cuya arma salió el disparó que terminó con la vida de Correas. Se le adjudica el delito de "homicidio calificado agravado por el uso de arma de fuego y por la condición de policías" y también en grado de "tentativa" por el riesgo de vida que significaron esos disparos para el resto de los ocupantes del automóvil. Junto a él, se encuentra también muy comprometido Alarcón, quien también disparó con dirección al automóvil en el que se dirigían los jóvenes. De acuerdo a lo trascendido, las imágenes de las cámaras de seguridad mostraban a Gómez disparando contra el vehículo en línea recta y a Alarcón con dirección a las ruedas.
Por este caso, sumado a otros de "gatillo fácil" por parte de la policía de Córdoba, desde la gobernación provincial se impulsó cambios en el protocolo en el uso de armas de fuego y también cambios en la cúpula policial.
En cuanto al nuevo reglamento, se prohíbe a los agentes disparar cuando lo que esté en riesgo sea un bien material. “Esto protocolo ratifica una vez más que el uso del arma de fuego es una excepción excepcionalísima (sic) y sólo cuando medien riesgos inminentes de la vida del personal o de terceros”, dijo el ministro de Seguridad, Alfonso Mosquera, durante la presentación cerca de un mes atrás.
Asimisimo, se especifica también que los efectivos policiales no podrán usar el arma de fuego como acción intimidatoria ni hacia un auto en movimiento ni a través de puertas, ventanas o vidrios que impidan una correcta visión.
Días antes, se había avanzado con cambios en los altos mandos de la policía de Córdoba, en medio de reclamos por modificaciones estructurales de la fuerza. Así, se nombró a Liliana Zárate Belletti como nueva jefa de la institución, lo que la convirtió en la primera mujer en ocupar dicho cargo en la historia argentina.