Medios locales aseguran que aunque "las expectativas, comparadas con los años anteriores, no son las mismas", se "descuenta que una multitud acompañará la presencia de la Presidenta" en el acto.
El único lugar de acceso a la localidad será por el camino Lucio Mansilla, que a su vez estará controlado por Policía, Seguridad Vial y Control Ciudadano. Con semejante despliegue, se espera que el cristinismo logre movilizar una cantidad de gente que por lo menos simule un "baño de masas" para una presidente que ha perdido mucho poder de convocatoria.
La Presidenta arribará en el helicóptero oficial que descenderá sobre el helipuerto ubicado sobre uno de los laterales del arroyo Los Cueros, detrás del escenario, al pie de la barranca.
El Día de la Soberanía recuerda a la batalla de la Vuelta de Obligado del 20 de noviembre de 1845, en el río Paraná, en la que la Confederación Argentina de Juan Manuel de Rosas enfrentó a una escuadra anglo-francesa, que buscaba forzar nuevas rutas comerciales en la región.
La fecha del acto de una debilitada Cristina de Kirchner, que en este noviembre ha demostrado a las claras haber perdido las calles en protestas como la del 8N y el actual paro de los trabajadores de la CGT y la CTA, refleja al gobierno y su propia soberanía perdida.
Otro signo claro de esa soberanía perdida es el tema de la Fragata Libertad. El Tribunal del Mar fijó para los días 29 y 30 de noviembre las audiencias entre la Argentina y Ghana por la situación de la fragata Libertad, buque insignia de la Armada retenido en un puerto del país africano desde el 2 de octubre pasado, informó este mediodía la Cancillería. Por lo pronto, la fragata sigue embargada.
¿Dirá algo Cristina?