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La semana de los 3 tucumanos

3 protagonistas de la semana que pasó fueron tucumanos. Por lo tanto, había que leer La Gaceta, de San Miguel de Tucumán, para enterarse un poco más. Muy ilustrativo el panorama de política local:

 

por FEDERICO DIEGO VAN MAMEREN
 
SAN MIGUEL DE TUCUMÁN (La Gaceta). Tres tucumanos estuvieron en las marquesinas del país. Morena Caciccio Fernández, la beba que sacudió el funcionamiento de la salud de la provincia y el manejo del famoso avión sanitario de la gestión alperovichista. Tenía tan sólo 10 meses y había sobrevivido a sus peores momentos gracias a la ayuda de Zamira, su hermanita gemela. Esta semana tuvo fuerzas para llegar a Buenos Aires después de un penoso viaje en brazos de su padre, pero después ya no pudo más. Su muerte fue un golpe durísimo a la gestión de salud y obligará a replantear cuestiones internas. También fue determinante para que José Alperovich recibiera un respaldo inesperado.
 
Raúl Maza también apareció inesperadamente estos días y pasó al salón de la fama por sus arengas e intervenciones desde el edificio Centinela. Este famaillense de 33 años, que alguna vez fue seminarista, es uno de los líderes del conflicto que se desató por la protesta de los gendarmes que salieron a pedir que no les achiquen los salarios, pese a que ayer fue pasado a disponibilidad. Este conflicto, que nada tuvo de destituyente, sorprendió al Gobierno nacional; pero más aun a la oposición. Es tal la desorientación que tienen las estructuras políticas que pretenden enfrentar al kirchnerismo que cada vez que actúan demuestran una supina ignorancia. Mientras el "Tucu" Maza hablaba en el Congreso de la Nación, el oficialismo aplicaba su viveza. Sacaba del arcón los momentos más complicados de la vida democrática en tiempos alfonsinistas, cuando el Ejército daba sus últimos estertores y salía a la calle. La astucia K les hizo recordar aquellos momentos y en el acto los opositores se unieron con el oficialismo bajo el discurso destituyente. El reclamo salarial -criticable, a raíz de la importancia de los gendarmes en el funcionamiento de la vida argentina- no fue visto como tal; y de nuevo el oficialismo se llevó puesta a la oposición, que no tuvo las gafas adecuadas para ver lo que pasaba.
 
El tercer tucumano fue el peor ejemplo de lo que sucede y no se puede controlar en el país. Enrique Alfonso Severo fue víctima de un secuestro y de las peores amenazas, sólo porque debe ir a declarar en la Justicia para decir su verdad sobre el asesinato del militante Mariano Ferreyra. Estos episodios cargados de impunidad, de odio, de venganzas, de mentiras, de violencia y de muerte son los que deberían unir a opositores y a oficialistas, para encontrar un cauce de tranquilidad en las aguas procelosas en la que se mueven estos sucesos. Severo mostró fortaleza para mantenerse en sus conceptos, a pesar de haber pasado más de una decena de horas dialogando con la muerte, que era manejada por titiriteros a los que les interesa más los valores económicos que los humanos.
 
Éramos pocos...
 
La muerte de Morena dejó al descubierto el mal manejo del ministerio de Salud. Nunca el ministro Pablo Yedlin salió a explicar lo que pasó. El Poder Ejecutivo nunca pudo decir por qué la demora en el traslado, que más tuvo que ver con cuestiones burocráticas que con el avión. Pero en el Gobierno de Alperovich cargan con culpas que los amordazan. La compra del avión sanitario se lo hizo con la vergüenza de que la verdadera intención era la necesidad del traslado del mandatario provincial. Nunca pudo el Gobierno admitir esa verdad y siempre se enredó en madejas interminables. Pero más grave aún es el acostumbramiento que tienen los funcionarios sobre el manejo del poder que hace el jefe de Gobierno. En el Ejecutivo nadie habla hasta que lo autoriza Alperovich. Todos esperan que sea Alperovich el que dé explicaciones de hechos que le corresponden a los funcionarios. Esa forma de comportarse deteriora el funcionamiento del Poder Ejecutivo. Los funcionarios son cada vez más funcionales y menos autónomos; y eso, a la vez, los hace menos responsables. No les importa tanto lo que pase, sino cómo lo ve el gobernador. Uno de los jefes de la Redacción suele bromear recordando cómo un funcionario "sijosesista" le preguntaba al gobernador: "¿qué queremos comer José?". Hasta su apetito y su propio gusto son capaces de perder...
 
Pero esta vez, en medio del terremoto de críticas que le llegaban al Gobierno por la desaparición de Morena, apareció inesperadamente el apoyo de Sara. La hija de Alperovich se puso sobre sus hombros la defensa de su padre -y del gobernador-, algo que no fueron capaces o ni se imaginan necesario los "sijosesistas".
 
Sara Alperovich apareció en el universo de Facebook, pero esa aparición se trasladó a la política. Su irrupción descolocó a más de un miembro del gabinete provincial, que todavía debe estar preguntándose cuál es su rol. Desde el secretario de Prensa, Marcelo Ditinis, hasta la titular del Instituto de Previsión y Seguridad Social, Nelly Ganim, pasando por el ministro de Salud, Yedlin, tendrían que rever sus posiciones.
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Sara mostró un costado político que si bien podría no sorprender a sus padres sí descolocó a todos. Incluso, en su famosa publicación en Facebook dio a conocer detalles del manejo del avión sanitario, que no conocían ni siquiera algunos funcionarios. De nuevo, la rutina, el acostumbramiento ha empezado a endurecer los engranajes del Poder Ejecutivo.
 
El "arrorró" y el petardo
 
Alperovich ha pasado una mala semana. No pudo sacarse de encima el conflicto que le provocó la irrupción del IPLA en una fiesta estudiantil en la Facultad de Psicología. Apenas habían pasado unas horas de sus obligadas disculpas a los universitarios, que porfían en que la conducción del IPLA -a cargo de Clara Tapia- debe cambiar, se despertó un enemigo eterno: el bancario Carlos Cisneros. Se han mostrado algunas cartas. Una es la administración del Club Caja Popular y la otra es el préstamo de $ 170 millones que el gobernador quiere tomar en la entidad crediticia, para pagar el aguinaldo. Ninguno de los dos temas son tan trascendentales como para que uno y otro hayan roto el silencio que los unió durante los últimos nueve años. 
 
Algunas explicaciones podrían encontrarse en los movimientos sindicales que se están produciendo a nivel nacional. El bancario no baila la música kirchnerista y está dispuesto a demostrar que su enemigo está flojo de papeles cuando tiene que mostrar su ADN peronista. La irrupción de Sara debe haber sido música arrulladora en los oídos de Alperovich, mientras que la reaparición de Cisneros le debe haberle sonado como un petardo.
 
Colorado testimonial
 
La senadora se ha llamado a silencio desde que algunas apariciones públicas la han hecho retroceder unas casillas en su partida de Oca para llegar al poder. Beatriz de Alperovich está instalada como candidata sucesora y como consecuencia empieza a medir sus pasos. En su equipo constructor el arquitecto de las estrategias sigue siendo el ministro de Gobierno, Edmundo Jiménez. La preocupación constante es qué hará el intendente Domingo Amaya, que mantiene su imagen, que no pierde las simpatías y buena onda con la cúpula de la Iglesia Católica y que tampoco tiene interferencias en su comunicación con la Rosada. Una de las especulaciones que sonaron en la combi que traslada al gobernador cada vez que sale a inspeccionar obras fue que le podrían ofrecer la candidatura de diputado nacional para 2013 a Amaya. Los "sicoloradistas" se espantan ante esta posibilidad. Dicen que el intendente sólo se postularía si es un pedido de Cristina y aun así están dispuestos a que el "Lord mayor" se aferre al sillón de la intendencia a como dé lugar. "De última, será un candidato testimonial", afirman.
 
Los "Bettystas" no sólo siguen de cerca estos movimientos también están preocupados por el amor incondicional de Alperovich hacia Juan Manzur, "El hombre que él inventó". Temen que puedan imponérselos como candidato a vicegobernador. El ministro de Salud de la Nación sigue siendo el más mimado del gobernador, aun cuando la Justicia Federal sigue escudriñando en cómo hizo para sumar tantos millones de pesos.
 
Patinando
 
Se va una semana que posiblemente Alperovich querrá olvidar. Las convulsiones, tanto nacionales como provinciales, que protagonizaron tucumanos, tuvieron un correlato muy fuerte en las redes sociales y en los foros, donde la sociedad se descarga, discute y dicta sentencia. Lo preocupante es que cuando afloran actitudes fanáticas, el análisis y la reflexión quedan en el tacho de basura; y en estos días los fanatismos -que suelen ser amigos de las agresiones y de las venganzas- estuvieron en primera fila.

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