La Liga sumar se presenta como un espacio que viene a rejuvenecer el partido, de la mano de De Loredo (es el candidato confirmado en caso de interna), un joven concejal de Córdoba, quien fue presidente del programa ARSAT durante la gestión de Mauricio Macri. El desafío es arrebatarle al mestrismo la conducción del partido y generar nuevo lineamientos que rompan con la cultura derrotista que se ha generado en los últimos años en el partido, según expresiones de los propios integrantes del espacio.
Por otro lado se encuentran los mestristas y negristas, quienes formalizaron un acuerdo a finales del 2020, junto a algunos actores alfonsinistas. De este modo, Ramón Mestre y Mario Negri (este último jugaría un papel indeterminado dentro del partido, aunque se presume alejado de las cuestiones administrativas dado a su carrera nacional) integrarían un espacio único que buscará sostener el mando del partido, tanto a nivel provincial como capitalino, con una fuerte participación de otros actores como el propio Juan Negri, Juan Pablo Díaz Cardeilhac, Hugo Romero y Alberto Giménez.
Las diferencias entre ambos espacios son tanto generacionales como ideológicas. Mientras que el espacio de Sumar se presenta como una fórmula que busca rejuvenecer al partido, el mestre/negrismo, pone a disposición del partido su músculo político y sus probadas gestiones anteriores, separando a ambos espacios en su forma de gestión política, pero fundamentalmente pública a la hora de ocupar un cargo en el Estado.
Si bien los ofrecimientos y bondades de cada espacio son evidentemente diferentes, las diferencias parecen no ser insalvables. La presentación de las listas para competir por los cargos partidarios en el radicalismo cordobés es el próximo 9/2, una fecha próxima en el tiempo.
Esto propició que ambos espacios comienzan las tratativas para lograr un acuerdo de unidad que les permita ahorrarse el hecho de entrar en una interna en la cual pueden herirse a los futuros compañeros de gestión. Según pudo conocerse, en las últimas horas hubo una reunión entre los integrantes de todos los espacios que conforman estos dos ambientes en los cuales hoy se divide el radicalismo cordobés, en la cual buscaron empezar a imprimir coincidencias entre sí que les permitan justificar una futura unidad.
Si bien el asado radicalista (la reunión habría sido con brasas de pormedio) no dejó nada concreto, sí sirvió como inauguración al diálogo, según dijeron algunos de los asistentes. Del cónclave no participaron los nombres más fuertes de la interna (Mestre, Negri, De Loredo, ni ninguno de los respectivos socios), por lo que los avances fueron mínimos.
Sin embargo, las reuniones por separado no cesan, lo que mantiene vivas las posibilidades de una interna, más aún teniendo en cuenta que ambos espacios ya han fogueado los nombres de los cargos que ocuparía cada actor en caso de ganar las eventuales elecciones. Las intenciones de ambos espacios son claras, aunque saben que la lucha puede resultar más dañinas que beneficiosa, por lo que todos los actores confluyen en que el acuerdo es lo mejor, siempre y cuando se impongan sus condiciones.
Continuidad versus renovación, es lo que se discute por lo bajo en la UCR cordobesa. Eso es lo que plantean las dos caras de la moneda, ante un tiempo que será fundamental en el curso de lo que se viene en materia política.
Por el momento en la UCR cordobesa reina la incertidumbre y tanto Sumar, como el negrismo y mestrismo comienzan a armar sus tiendas de campañas en caso de que las conversaciones no sean fructíferas, en un escenario que parece indicar que el acuerdo llegará tarde o temprano (tal vez luego de las propias elecciones internas, aunque no será lo mismo) a diferencia de otros partidos que parecen tenerlo aún más complicado. Las legislativas 2021 pondrán a prueba la maleabilidad de los partidos a lo largo del año, algo a lo que los radicales no podrán escapar.