Alberto Fernández acumula ya 2 días con las renuncias de sus subordinados a cuestas, en 'ronda de consultas' sobre el futuro de ellos que es el suyo propio.
Un jefe peronista no consensúa el ejercicio del mando. Acepta las renuncias y asume las consecuencias pero en ese acto ratifica su jefatura.
En el conciliábulo, Alberto Fernández agota su autoridad porque, además, él es Presidente de la Nación. Según la Constitución Nacional que él invoca, el régimen es presidencialista. Entonces, se trata de una verticalidad institucional.
Por 2da. vez desde que es Presidente de la Nación, Alberto Fernández rechazó demostrarse jefe, pese a que un hilo en Twitter reclamó ese reconocimiento para sí.
El jefe peronista no reclama que lo reconozcan sino que demuestra el mando. El hilo en Twitter fue un grave error táctico aunque algunos comentaristas televisivos intentaron encontrarle atributos. Pamplinas. Pura concesión al totem de la pauta publicitaria gubernamental que sostiene a casi todos los canales de televisión.
Conclusión: el peronismo se encuentra acéfalo. Sin duda, un dato importante para luego de noviembre.
El presidente del Consejo Nacional no es jefe y saldrá de la crisis con heridas importantes, rumbo a una probable nueva derrota electoral en 8 semanas que, si se confirma, lo comprometerá mucho porque él fue quien ofreció, el domingo 12/09, el discurso de la derrota y prometió revertirla.
En cuanto a Cristina Fernández de Kirchner, también sufre heridas considerables en la disputa con su elegido para la Presidencia de la Nación porque ella asumió el riesgo de que sucediera lo que sucede. Deberá pagar el costo. Por lo demás, en el pasado, ella eligió siempre identificarse con el movimiento peronista pero no con el Partido Justicialista, y eso no ha cambiado.
Su hijo, Máximo Kirchner, todavía tiene pendiente asumir la presidencia del Consejo Provincial justicialista bonaerense, situación muy compleja ya que ahora él lidera una derrota electoral que la Carta Abierta de su madre describe como devastadora.
¿Quién levantará la antorcha de la jefatura peronista en el descenso al infierno? El interrogante busca respuesta en medio de una crisis que no ha terminado porque luego de la explosión sigue explotando.