Con una tendencia relativamente pareja, los sindicalistas se ubican como el actor social con menor grado de confianza por parte de los argentinos (82%).
En particular, las personas de entre 39 y 55 años son quienes menos confían en estos actores. La oposición reafirma el rechazo hacia dicho sector, en particular los espacios de Juntos por el Cambio y el Partido Libertario. Por su parte, el oficialismo es la principal fuente de apoyo, aunque esta última corresponde a menos de un cuarto de los votantes de este espacio.
En suma, el descreimiento hacia los movimientos sociales llega al 65% de los argentinos. Las instituciones religiosas tampoco dan la confianza necesaria a los ciudadanos de nuestro país. De acuerdo con los datos de Taquion, el 61,6% no cree en ellas, encontrando su mayor nivel de desconfianza en los millenials de entre 26 y 38 años.
Pero en este mar oscuro de desconfianza, la luz de un faro parece iluminar a lo lejos. Según la consultora, vivimos en una Argentina de argentinos que sí confían en su gente: el 58,8% confía en los habitantes de este país. Por primera vez en el último año, el valor de confianza es superior al negativo, con un aumento de 24.3pts respecto al mes de septiembre.
La cifra supera el 60% entre la Gen X (39 a 55 años) y los Baby Boomers (56 años o más). Por su parte, la mayor desconfianza se halla entre los jóvenes (25 años o menos) entre quienes el sentimiento nacionalista se torna cuestionado y sus aspiraciones se proyectan cada vez más lejos del país.