El CFR tiene 3.200 asientos, y fue ventilado por Carroll Quigley en Tragedy & Hope, A History of the World in Our Time. Camacho toma como base de sus comentarios precisamente ese texto. Debe recordarse que Quigley teorizó acerca de que la red de conocimiento de la que participa el CFR es controlada por las grandes dinastías financieras que las utilizan para extender su poder de lo económico y lo político.
En cualquier caso, el CFR ha marcado la política exterior de USA, aunque considerando el descalabro latinoamericano, no fue suficiente. No puede cuestionarse a los académicos y hombres de negocios que intentan trazar una proyección para la sociedad en que viven y los intereses que representan. En todo caso hay que condenar a los países que no tienen CFR trascendentes, no CARIs (Consejo Argentino de Relaciones Internacionales).
El texto de Camacho es interesante para quien logre quitarle pasión y subjetividad porque le servirá como un compendio de todo lo reciente publicado sobre la sociedad estadounidense.