El cloud computing se anunció oficialmente en 2008 como una novedosa forma de usar Internet. Azure, un proyecto de Microsoft intentaba plasmar en la realidad algo que en realidad ya se venía realizando hace tiempo. El nombre cloud computing no resultó ser más que una forma marketinera de decir que los servidores centrales ya estaban en capacidad de administrar la información de cada usuario de manera individual.
El sistema es una tecnología que posibilita al internauta el acceso a una serie de programas y servicios desde la Red, sin necesidad de tenerlos instalados en su computadora. El ejemplo más claro: Google Docs, la serie de aplicaciones de escritorio que Google puso a disposición de los usuarios de manera gratuita.
A través del cloud computing el usuario puede guardar toda la información que maneja en Internet, en servidores remotos, para poder acceder a ella desde cualquier dispositivo. Se puede guardar fotos y videos o editar un documento de texto desde la computadora de casa, y más tarde modificarlo desde la red Wifi del teléfono celular o desde una computadora portatil. Sin dudas, algo ya bastante común hoy en día.
Eso sí: los usuarios guardan su propia información en servidores centrales, en manos de grandes corporaciones, que disponen de los mismos a gusto y placer. Si en algún momento la legislación fuera a cambiar, estos servidores podrían vedar el acceso a la información también a gusto y placer.
Los servicios de streamming de películas a través de servidores como Megauploud o RapidShare son claros ejemplos de cómo la gente se vuelca en masa a mirar películas online a través de buscadores que se propagan por la red. El ejemplo argentino (una idea brillante de un grupo de jóvenes sanjuaninos) es Cuevana, que indexa películas que los usuarios suben a los grandes servidores para compartir en la web, pero no las conserva en servidores propios evitando así posibles juicios por violaciones a derechos de autor.
En este sentido, Cuevana sirve como un propagador de la idea de que ver contenidos vía streamming es una forma rápida y facil de acceder a películas y series de televisión sin tocar la TV. Idea sin dudas maravillosa, un simple indice de películas online, que sin proponerselo, impulsa una de las tantas variables del cloud computing.
Streamming vs P2P
En forma de competencia en el mercado, la guerra por el control de la información en Internet tiene una de sus principales batallas entre el streamming, apoyado por compañías cinematográficas y discográficas vía cloud computing; y las redes P2P, soportadas en su mayoría por usuarios comunes actuando en redes de contacto par a par.
La industria cinematográfica ha hecho su apuesta: Video streaming. Los portales y páginas especializados siguen creciendo a un ritmo superior al pasado. Ver el fútbol gratis on line es posible mediante sistemas P2P TV, pero ¿de qué manera prefiere disfrutar los usuarios el cine y las series on line? ¿Quién ganará la batalla en este nueva forma de ver la televisión a través de internet?
España es uno de los países donde más fuertemente se han tomado en serio la búsqueda de controlar contenidos. Mientras la Sociedad General de Autores Españoles (SGAE) sigue preocupada por el daño que ocasionan las redes Peer to Peer (P2P) a sus intereses económicos, los usuarios siguen haciendo uso de estas redes. El video streaming ofrece algunas ventajas cualitativas y cuantitativas frente al P2P. Se trata de un sistema que no obliga al usuario final a descargar ningún contenido en su equipo para poder visionar una película o un capítulo de tu serie favorita.
Por otro lado, el intercambio de archivos P2P se ha convertido en uno de los motores de Internet, al extremo de que el año pasado constituyó prácticamente el 40% de todo el tráfico llevado a cabo por particulares. El informe predictivo sobre tráfico a cinco años de Cisco, conocido como Visual Networking Index augura que para el año 2015 que el ancho de banda empleado por los usuarios particulares para intercambiar archivos, se va a duplicar.
No es de extrañar que los operadores de acceso a Internet critiquen con la boca pequeña el intercambio de archivos, pero en la mayoría de los casos no se atrevan a establecer limitaciones, porque son conscientes que de hacerlo perdería un buen número de clientes. Lo curioso es que para el 2015, los de Cisco predicen una reducción del porcentaje dedicado al P2P, sobre el volumen total. Dicho de otra manera, el P2P va a duplicarse, pero otros usos de la red van a crecer mucho más.
Los servicios que buscan desmontar del trono al intercambio de archivos tienen que ver sobre todo con el streaming de video a través de sitios como Netflix o YouTube. De todas formas, estas predicciones de Cisco deben ser tomadas con las debidas precauciones. El año pasado, sus expertos vaticinaban para el año 2014 un tráfico P2P de 7 exabytes, pero a finales de año se vieron obligados a modificar la predicción hasta alcanzar los 11 exabytes.
Legislación
En la Argentina, el control de Internet tuvo su intento en el 2009, cuando la llamada Ley Mordaza buscaba generar un marco legal para poder censurar sitios de Internet a través de denuncias particulares.
Afortunadamente, la ley no prosperó hasta el momento, pero los intentos siguen adelante en otras partes del mundo. Incluso a través de diferentes trampas se trata de "pescar" a usuarios que piratean películas, como fue el caso de los abogados de la productora porno Titan Media, que cambiaron el nombre de un archivo en una red de torrents para demandar luego a los usuarios.
Alrededor de 25.000 usuarios de BitTorrent, el servicio de descargas P2P (peer-to-peer), descargaron de manera ilegal material protegido por derechos de autor, más especificamente películas de Voltage Pictures, por lo que la compañía procedió a demandarlos. Con esto, ya se produce un total de 50.000 usuarios involucrados en demandas legales por motivos de descargas ilegales en la red de BitTorrent en este mes.
Todo indica que Voltage Pictures ha demandado a 25.000 usuarios, aproximadamente, relacionados con la descarga ilegal de la película titulada The Hurt Locker. Esto sucedió, supuestamente, semanas después de la primera demanda relacionada con la película The Expendables.
Ambas demandas ya están en proceso en el tribunal de Washington de las cuales, aún no hay respuestas o comentarios por parte de algún miembro del tribunal. Se espera que de proceder la demanda, habría que procesar a todos los involucrados y BitTorrent podría terminar su andadura en Internet.
La medida parece buscar que los usuarios dejen de usar las redes P2P y busquen acercarse a los sitios que ofrecen streamming, que por su condición de ser servicios que se brindan desde servidores centralizados, resultan más controlables. De hecho, ya existen canales pagos de streamming, loq ue representaría el sueño de muchos: convertir a Internet en la TV2.
Toda Internet
Si bien la batalla entre el streamming y las redes P2P podría ser considerada la punta de lanza de esta guerra velada, lo cierto es que cada día más actividades se desarrollan a través de la red.
El ejemplo de las redes sociales es más que claro. La gente vuelca sus datos reales en Facebook sin importarle demasiado que puede llegar a hacer la corporación de Mark Zuckerberg (asociado con la CIA) con ellos. La masa cada día realiza más actividades en Internet y en este tipo de redes: conocen gente, se informan, llevan adelante revoluciones, consumen...
El comercio electrónico ha crecido de tal manera que las tiendas online proliferan y se han vuelto un modelo de negocios sumamente redituable, sugiriendo incluso la posibilidad de que se cree un dinero virtual para realizar transacciones en Internet.
Distintas potencias del mundo ya han comenzado a entrenar a personal de seguridad para que intervenga en redes sociales buscando usuarios falsos para inclinar la opinión pública a uno y otro lado en sitios tan populares como Wikipedia.
La publicación de información oculta, como es el caso de Wikileaks, ha resultado una revelación que sacudió a las relaciones de USA en poco más de dos meses y se extendió como un reguero de pólvora por todo el mundo, a través de múltiples replicaciones en blogs y sitios de noticias pequeños.
En este marco, y acompañado de otras numerosas variables, Internet es una fuerza latente y revulsiva que debe ser controlada por los sectores de poder que precisan mantener el orden establecido. Así, el ejemplo que publica el ABC de España podría ser otra forma de buscar que los usuarios participen del proceso:
"Cualquiera puede convertirse desde hoy en un “ciberpatrullero” gracias a una aplicación informática desarrollada por la Guardia Civil, con el objetivo de que sean los ciudadanos quienes denuncien los contenidos delictivos en Internet pues, como reconoce Juan Salón, comandante jefe del Grupo de Delitos Telemáticos, los agentes son incapaces de abarcar todo el contenido generado en la red.
Se trata de cuatro plugins para los navegadores más utilizados (Explorer, Firefox, Chrome y Safari) que se pueden descargar de forma gratuita en sus mercados online. Para facilitar el acceso a ellos, la Unidad Central Operativa (UCO) ha colocado varios enlaces directos a estos complementos a través de su página web .Una vez instalado en el ordenador, aparecerá un icono junto la barra de navegación con el emblema de la Guardia Civil. Denunciar está a solo un click.
“Vas a informar, al Grupo de Delitos Telemáticos de la Guardia Civil, que el contenido de esta página pudiera ser delictivo”, informa una ventana que emerge al pinchar sobre dicho icono. Si el usuario acepta, los agentes recibirán el aviso e investigarán si, en realidad, el contenido es ilegal. “No por denunciar se estima que tiene un contenido delictivo”, especifica Salón".
El tema merece un seguimiento especial, dada la creciente importancia que Internet tiene para el mundo actual. La creación de todo tipo de controles en la red, mediante la centralización de la información en grandes servidores podría devenir en aquel mundo apocalíptico planteado en la película Matrix, en la que la población entera estaba literalmente conectada a una computadora central que podía simular una completa realidad aparte.
Interpretando la metáfora, no se está demasiado lejos de que se concrete semejante panorama.