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La CGE, una historia preocupante

Más de 24 horas lleva ocupado el edificio de la CGE; esto le permitió a U24 rastrear qué ocurre, y la crónica es la siguiente:

Marcelo Fernández es un dirigente de la Confederación General Económica que lideró un grupo de matones que han ocupado hace 24 horas la sede de la CGE, y ahora intentan negociar con las autoridades de la entidad gremial empresaria un acuerdo "satisfactorio para las partes", como si esto fuese posible.

Esto ha ocurrido ante el silencio gubernamental, sospechoso por cierto y preocupante acerca de futuras conductas de las autoridades en su hegemónico ánimo de ampliar sus horizontes sociales.

También es llamativo que los medios de comunicación hayan omitido el tema pese a los intentos, todos infructuosos, de la gente de la CGE por denunciar el acontecimiento.

En el caso de la CGE, Inspección General de Justicia declaró nula una asamblea de Comisión Directiva en la que se decidió convocar a un plenario de socios en el que se eligieron las autoridades actuales.

La CD actual fue elegida por unanimidad, y esto incluyó al mencionado Fernández, que votó en favor de la CD.

Apenas la IGJ (tan polémica que existe desde que Néstor Kirchner sentó allí a Ricardo Augusto Nissen) declaró nula aquella asamblea, a las 6:30 de ayer martes, Fernández decidió reivindicar el viejo estilo sindicalista al que es tan afecto por su amistad con, por ejemplo, Luis Barrionuevo.

¿Tiene sentido pelear por la CGE? Por cierto que no. No es la CGE de José Ber Gelbard y Julio Bronner. Es una entidad que adeuda $ 2,5 millones, no $ 500.000 como se había informado a las autoridades entrantes; y carece de activos con los cuales afrontar ese pasivo.

Han existido enormes delitos evidentemente porque si bien hay un programa de asistencia financiado por el Banco Interamericano de Desarrollo, no hay constancia en la contabilidad del ingreso del dinero.

¿Cómo apareció la pista del dinero del BID? Por una denuncia de violación: dos integrantes de la Comisión Directiva de la CGE anterior violaron a una señorita que trabajaba como becaria del BID; ambos ex dirigentes gremiales empresarios se encuentran detenidos y la joven violada inició una demanda que ya pasó de sede civil a sede laboral, transformándose en un reclamó por $ 1,5 millón, con sentencia favorable.

¿Cómo estaba trabajando una becaria del BID en la CGE? Se notificó que había un programa de capacitación y entonces se buscó la constancia del dinero en libro pero no aparece aunque sí hay registro del convenio.

Habría que consultarle a Raúl Enrique Vivas y Edgardo Caracotche, aparentemente las autoridades anteriores pero nadie se hará cargo de la situación presente.

La IGJ propone que se realice una nueva elección de autoridades para subsanar la falla de origen de la convocatoria a elecciones (que sin esfuerzo podría volver a ganar Ricardo Faerman) pero, en este escenario ¿a quién le interesa la CGE?

Solamente a alguien que pueda apalancar el quebranto financiero en subsidios estatales, a cambio de dar un apoyo a rajatablas a las políticas gubernamentales.

Como señal a la sociedad, es complicada aún cuando hoy hayan aparecido escribanos para labrar actas, exista una denuncia judicial que seguramente deberá tomar la forma de un desalojo policial, pero que haya ocurrido esto ya es muy grave.

El comunicado de la CGE es el siguiente:

El día 16 de marzo, a las 6.30 horas, un grupo encabezado por una persona que se identificó como Marcelo Fernández, usurpó y ocupó el edificio de la Confederación General Económica (CGE) , sito en Rivadavia 1115 de la Ciudad de Buenos Aires, impidiendo el ingreso de los empleados y del personal directivo de la entidad.

En un escenario de inusitada violencia las autoridades de la CGE constataron la usurpación a través del escribano Agustín González Venzano, sin que los usurpadores pudieran justificar las razones de su temeraria actitud. En paralelo, las autoridades están realizando las presentaciones judiciales pertinentes a los efectos de solicitar la intervención de las autoridades que correspondan.

Con relación a este lamentable episodio, Ricardo Faerman, Presidente de la CGERA recientemente designado por unanimidad de los delegados, señaló que "Frente a la esperanza de una nueva política y del renacer de la cultura del trabajo y la transparencia, nos agrede la vieja política, representada aquí, por este acto de brutal usurpación que nos recuerda las peores páginas de un país que ya no puede ser como fue".

El directivo ratificó asimismo el compromiso de la conducción que encabeza de ajustarse a los procedimientos que respondan a una conducta ética y ajustada a la ley para la toma de las decisiones institucionales.

Miércoles, 17 de marzo de 2004

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