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K, el guerrero: ¿Samurái, shogun o emperador?

D???º 1: siempre la cuestión es cómo comienza una publicación gráfica, cuál será su 1ra. nota, la que de alguna manera definirá su impronta. Elegimos la siguiente: POR TOM O'NEILL Periodista, historiador y amigo de Edición i.

El 21 de octubre de 1600, cerca del poblado de Sekgahara, en Japón, se enfrentaron el Ejército Occidental, bajo el mando de los oficiales leales al heredero de Toyotomi Hideyoshi; contra el Ejército Oriental, comandado por Tokugawa Ieyasu, que luchó a las órdenes de los shogunes (jefes de clanes guerreros), Oda Nobunaga e Hideyoshi.

Los dos ejércitos protagonizaron una batalla donde ganó Ieyasu e instaló un gobierno tan dominante y autócrata que ningún jefe militar podría desafiarlo.

El régimen Tokugawa impuso la paz a través de la ingeniería social. El gobierno, instalado en Edo –hoy se llama Tokio-, acalló la ambición al dividir a la población en cuatro clases hereditarias: samuráis, campesinos, artesanos y comerciantes.

Los samuráis eran el 6% de la población y, a cambio de su defensa del shogunado en las épocas de conflicto posteriores, ellos recibían una pensión anual de arroz que se pagaba con un impuesto de hasta el 60% de la cosecha de los campesinos.

Aunque sus espadas estuvieran afiladas, las habilidades de los samuráis se atrofiaron y para mantener la tradición idearon códigos como el Bushido.

Pero el samurái no estaba entrenado para luchar contra la pobreza. El incremento en el costo de vida erosionó el valor del estipendio en arroz, que la mayoría de los samuráis convertía en dinero. Lentamente, la depreciada clase de los comerciantes comenzó a eclipsar a los samuráis en riqueza y poder.

El régimen Tokugawa cayó en 1853, cuando llegó una flota de buques de guerra de USA bajo el mando de Matthew Perry.

Al enfrentarse al poderío militar de estos buques, el shogun dominante disolvió la política de exclusión japonesa y comenzó a establecer pactos comerciales con otras naciones.

Algunos percibieron esto como un signo de debilidad y surgieron revueltas. Los guerreros rebeldes actuaron en nombre del emperador, eclipsado por el shogun, y derribaron a éste en 1860.

El gobierno Meiji integrado por muchos samuráis educados, llevó a Japón a la era moderna, se abolió el sistema de clases, disolvieron los estados feudales y prohibieron a los samuráis portar espadas.

Durante la década de 1870, las fuerzas del gobierno Meiji vencieron a sucesivas revueltas de los samuráis descontentos, algunos de los cuales se decidieron por el seppuku (harakiri) antes que rendirse.

Hoy, la nostalgia por el samurái idealizado no cesa y se deja ver en lugares como el templo Sengakuji, de Tokio. Los visitantes queman diariamente incienso sobre las tumbas de 47 ronin (samuráis que perdieron a su señor), famosos porque en 1703 desafiaron el poder del shogun, decapitaron al oficial responsable de la muerte de su líder, y luego se aplicaron el seppuku.

El samurái es una figura violenta, preservada en la historia, héroe trágico que surge para emocionantes tramas de películas de acción. Pero la realidad indica que él perdió

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