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O Nalbandian se compra una raqueta más grande o aprende a tirar aces

POR DANTE Casi desde que existe el tenis ha habido grandes sacadores o "cañoneros". (Remember Arthur Ashe?) Roger Federer no lo es. Pero sus 20 aces fueron un factor determinante en su victoria a David Nalbandian. Si el argentino no encuentra cómo contrarrestar esa arma rival, nunca será Nº 1 ni Nº 2 ni Nº 3.

David Nalbandian perdió contra Roger Federer por varias razones, una de ellas fue que no pudo controlar el saque del suizo.

Federer hizo 20 aces, saques ganadores en los que el rival no toca siquiera la pelota.

Y eso que Roger Federer no es un "cañonero", pero el jugador, de gran capacidad técnica ha sorprendido esta temporada con la mejoría de su saque.

Pero esta nueva habilidad de Federer y la vigencia de Andy Roddick, un sacador imparable, obliga a reflexionar acerca del futuro de Nalbandian, un protagonista del circuito de la ATP pero que tiene aspiraciones de llegar más alto en la clasificación general.

Desde que existe el tenis han habido grandes sacadores o "cañoneros".

Y esporádicamente surge la polémica: la perfección alcanzada en el saque por algunos jugadores ¿está matando el tenis? ¿O es que lo está llevando a nuevos niveles de exigencia?

¿Por qué los argentinos no logran convertirse en "cañoneros" tal como ocurre con sus rivales? ¿Falta de convicción o de entrenamiento o subestimación por esa técnica?

Hace ya 8 años, en 1996, el mundo se sorprendió con el arribo de un croata, Goran Ivanisevic, que alcanzó la asombrosa cifra de 1.500 aces en la temporada.

Sin embargo, también es verdad que Goran nunca llegó a Nº 1. Ni tuvo un desempeño brillante en los Grand Slam.

Ya en los ´80, John McEnroe fastidiado con lo que, según él, era un deporte que se estaba desnaturalizando, propuso una solución: levantar la red y achicar el rectángulo del saque.

¿Nalbandian imita a a McEnroe? No tiene ese perfil, y además llega unos cuantos años después.

McEnroe declaró a los cuatro vientos que era la la única forma de salvar al tenis.

Pero el tenis le ha sobrevivido a McEnroe.

De todos modos, la comprobación de la importancia del buen saque quedó en firme a principios de la década de los '90, cuando el alemán Michael Stich y el holandés Richard Krajicek lograron ganar Wimbledon sin resultar grandes estrellas; les bastó con su saque.

Pero Nalbandian llegó a la final y ni siquiera tiene un saque equivalente. Lo que importa de un deportista es la trayectoria, no cómo se desempeñó en un torneo en especial.

Es verdad que los nuevos materiales utilizados en la confección de raquetas le dieron un gran impulso a los sacadores.

Los fabricantes tenían que renovar los productos para producir una nueva ola de compradores y apostaron a la potencia, afirmando que el deporte sería electrizante. El mercado les creyó.

Es curioso pero el reglamento incluye muy pocas reglas sobre el tamaño, la forma y la estructura de la raqueta de tenis.

Según el reglamente publicado por la ITF, el largo de una raqueta no puede superar las 29 pulgadas, y la superficie de impacto de la raqueta no puede superar las 15,5 pulgadas de largo y 11,5 pulgadas de ancho.

Obviamente, esas pautas dejan un amplio margen para la experimentación. Las raquetas modernas permiten que los jugadores lancen la pelota a velocidades que antes eran inimaginables, y que se acercan a las 150 mph, algo así como 242 Km/h. Estas raquetas son armas de alta tecnología hechas de grafito, Kevlar, titanio y exóticas aleaciones.

Incluso el año pasado Andy Roddik casi logra romper la barrera de las 150 millas. El 15 de Junio en el torneo de Quenn´s, que se disputa en Inglaterra y es el único torneo de la ATP que se juega sobre césped, aparte de Wimbledon; durante un partido contra Andre Agassi Roddik lanzó una pelota que voló a 149 millas, 239.7 kph, el saque fue un ace, por supuesto. Y le sacó el record al inglés Greg Rusedki.

El cañon más vigente de los últimos años ha sido Mark Philippoussis, quien el año pasado logró hacerle 48 aces a Andre Agassi, quien es considerado el mejor devolvedor del circuito.

Aquí esta el problema, la perfección del saque, ayudada por la perfección de las raquetas, ha llegado a un punto en que existe respuesta humana del contrincante que pueda contrarrestarla. Quizás tenga razón el legendario McEnroe, han matado el tenis.

No es que los grandes sacadores de ahora en más serán los número 1, porque no lo son y no lo han sido nunca. Pero personajes como Andy Roddick, con buenas características técnica, pero no geniales, y un saque poderoso tiene un gran handicap. Una ventaja que les hace poder llegar a lo más alto.

Este es el grave problema que tienen los jugadores argentinos y españoles, no tienen buen saque.

Muchos consideran a Roger Federer, hoy por hoy y a pesar de q su puesto actual no es el q refleja su tenis, el mejor jugador q hay en el circuito. Sus defensores argumentan que tiene una cantidad enorme de recursos, como la volea, su aplomo en la red, su revés y una muñeca prodigiosa. Esto sumadoa su renovado saque puede hacer de él un jugador casi perfecto.

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