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Subasta de mujeres, el gran negocio chino

Las mujeres son mercancía de gran valor en China desde que el régimen de Beijing impuso que se puede tener un solo hijo. Así surgió el gran negocio y las norcoreanas que llegan con hambre son sometidas a un régimen para engordarlas, que dura tres semanas y después realizar la gran subasta de esposas que no se quiere perder ningún soltero.

Hasta hace unos años, la mayoría de los norcoreanos que se arriesgaban a cruzar al otro lado eran hombres. Ahora, con China plagada de solteros debido a la política de un solo hijo impuesta por el régimen de Beijing, las mujeres son una mercancía mucho más rentable para las mafias.

El gran problema de Corea del Norte es que se pasa hambre, mientras que en China sufren la falta de mujeres para millones de solteros. Ambas necesidades se han unido en la frontera chino-norcoreana para crear un mercado de subasta y venta de mujeres.

En forma ilegal, un grupo de mafiosas se encargan de las mujeres que llegan al lugar, las alimentan, les dan ropa y las cuidan, para posteriormente llevarlas a las afueras de la ciudad de Yanji, a una hora de camino del río Tumen y principal centro de subasta de refugiadas norcoreanas.

Las mujeres son catalogadas según su peso, edad, belleza y salud antes de ponerlas un precio que va de los 300 euros de una joven en buen estado a los 100 de las que llegan con claros signos de hambruna o enfermedad. Las consideradas excepcionales, pueden alcanzar un precio de hasta 800 euros, si varios hombres pujan por ellas.

Para realizar la subasta las ponen en línea y las obligan a quitarse la ropa ante los hombres que participan de la subasta, mientras que el ganador se las lleva y se casan rápidamente, con toda su familia y los vecinos del pueblo presentes.

El sistema tiene sus propias reglas comerciales y el cliente tiene derecho a devolver a la mujer elegida hasta varias semanas después de realizada la operación.

La tradicional preferencia por el nacimiento de bebés varones, el infanticidio y aborto de las niñas han evitado el nacimiento de 40 millones de mujeres en China desde 1980, condenando a toda una generación de hombres a la soledad. La solución a sus problemas llega estos días a través del río Tumen gracias a las miles de mujeres que huyen del último Estado estalinista del mundo en busca de comida y refugio. La mayoría encuentran un marido no deseado y una vida de esclavitud.

Los clientes de las subastas de mujeres son casi siempre los rezagados en la difícil carrera por encontrar esposa en China: hombres de más de 40 años, los que tienen alguna tara física o psíquica, quienes son rechazados por falta de medios económicos o campesinos sin educación. Los traficantes completan su oferta buscando en las estaciones de trenes y autobuses a las refugiadas que entraron en el país sin ser descubiertas y que tratan de abandonar la región con la esperanza de alcanzar Corea del Sur.

Los dos traficantes que llevan el negocio aseguran que los tiempos son difíciles.En marzo de 2000 miles de policías chinos llevaron a cabo una de las mayores redadas que se recuerdan, deteniendo a más de 8.000 mujeres norcoreanas y deportándolas a su país. El delito de tráfico de personas, por el que antes podían escapar pagando una leve multa, les puede llevar ahora a la cárcel a perpetuidad e incluso costarles la vida.

Cuando los traficantes logran reunir a varios clientes, se organiza una puja para tratar de sacar el mayor dinero posible por las más jóvenes, cuyas fotografías son mostradas previamente en pueblos y ciudades por correos de las mafias.

La Organización por la Democracia y los Derechos Humanos en Corea del Norte, especializada en la ayuda a refugiados, cree que la mitad de todas las mujeres que cruzan la frontera son vendidas y que los traficantes logran subir cada año los precios intercambiándose entre ellos a las refugiadas según la demanda, en lo que se ha convertido en una gran asociación criminal.

Las esposas norcoreanas son especialmente valoradas en Asia por su belleza y porque llegan de un lugar donde el tiempo se paró hace más de cinco décadas: se espera que sean dóciles y trabajadoras, más esclavas que esposas.

De los 300.000 refugiados que han realizado el viaje, al menos 50.000 mujeres podrían haber sido mujeres vendidas a solteros chinos y mafias de la prostitución, según cálculos de las organizaciones disidentes en Corea del Sur.

Dice la Declaración Universal de Derechos Humanos que ninguna mujer puede ser obligada a casarse contra su voluntad. Sin embargo, entre un 20% y un 30% de las mujeres en los países en desarrollo se ven obligadas a unirse a otra persona. La mayoría de ellas son adolescentes que no llegan a los 18 años. Un alto porcentaje son vendidas por sus propios familiares, mientras que otras son víctimas de redes mafiosas que raptan jóvenes y las ofrecen a hombres que buscan esposa.

Las rutas del comercio de mujeres funcionan de sur a norte, de este a oeste, de América Latina a América del Norte, del bloque soviético a Europa Occidental, de Africa a Oriente Medio, de Tailandia y Filipinas a Australia, de Vietnam a Tailandia.Éstos son los principales puntos cardinales de la geografía del casamiento forzado.

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