Asimismo cuenta con los recursos necesarios para movilizar el aparato electoral bonaerense y Felipe Solá precisa de la ayuda de la Nación si pretende ser reelecto en la provincia.
A un mes y medio de las elecciones bonaerenses, previstas para el próximo 14 de septiembre, el justicialismo provincial se propone involucrar activamente a las figuras del gobierno nacional con mejor imagen pública, como el ministro de Economía Roberto Lavagna y el propio presidente Néstor Kirchner. Para semejante despliegue, el dinero que proporcionaría Duhalde será clave.
Mientras que a solas negocia con Duhalde, Néstor Kirchner no descuida su estilo verborrágico característico. En cada discurso que pronuncia, parecería que estuviera de gira, en el marco de una campaña electoral. En el caso de Jujuy, prometió apoyo de la Nación para "reparar los años de historia, de olvido y de postración que tiene la comunidad jujeña", compromiso que ya había asumido en su anterior visita a Eduardo Fellner, su fiel seguidor.
Aunque el presidente se esmera en demostrar que ha ampliado su base de consenso e intenta satisfacer los pedidos de los gobernadores con quienes se siente en deuda, lo cierto es que su autonomía es incipiente aún y precisa del respaldo y financiamiento de Duhalde. Además, necesita su apoyo porque los legisladores duhaldistas son claves en el Congreso.
La fuerte unidad que ambos aparentan tener, tiene su contracara y la forma en la que limen las asperezas será clave para que la dupla prospere.
Al respecto, Duhalde admitió que "se habló de todos los temas" y que "coincidencias hay muchas. Y diferencias hay, pero no de fondo". Sin embargo, prefirió evitar que surjan dudas sobre su auténtica postura y exclamó: "Yo califique al Gobierno con diez puntos y creo que es así".