La renuncia de Nazareno es el comienzo del fin de la Corte menemista, que hace más de 10 años quedó conformada de acuerdo a los deseos del ex presidente, Carlos Menem. Salvo la renuncia de Gustavo Bossert el año pasado, y el nombramiento de Juan Carlos Maqueda durante la presidencia de Eduardo Duhalde, el máximo tribunal seguía siendo el reflejo de la década de los ´90.
Julio Nazareno y el vicepresidente del máximo tribunal, Eduardo Moliné O´Connor, llegaron a la Corte en 1990, en los primeros meses del gobierno de Menem y después de la reforma que aumentó el número de integrantes de cinco a nueve. Al año siguiente fue nombrado Antonio Boggiano y en 1994 Guillermo López y Gustavo Bossert. Finalmente se completó con Adolfo Vázquez, en 1995. Desde 1983 estaban Carlos Fayt, Enrique Petracchi y Augusto Beluscio, nombrados por Alfonsín en 1983.
Entre idas y venidas renunció Jorge Bacque y se jubiló Ricardo Levenne. También pasaron Mariano Cavagna Martínez y Rodolfo Barra, ambos abogados defensores de Menem en distintas causas.
La relación entre Menem y Nazareno comenzó en La Rioja, donde el presidente de la Corte mantiene su domicilio legal que le permite cobrar un plus por desarraigo. Allí compartieron un estudio jurídico entre la década del ´80 y ´90. El pliego para obtener el cargo fue remitido por el Poder Ejecutivo Nacional al Senado el 17 de abril de 1990 y aprobado el 19 del mismo mes.