A menos de que el cambio sea propio y no impuesto, el acuerdo que impulsa un agente externo que se jacta de ser mediador, George Bush, no prosperará. Cabe preguntarse por la legitimidad de Abu Mazen, a quien la mayoría de los palestinos le dan la espalda cada vez que pide "alto el fuego" o "el fin de la violencia."
Hamas rompió el diálogo con Abu Mazen. Hamas es un grupo terrorista, ha matado cientos de personas. Debería ser condenado por los delitos que comete y quedan en la impunidad total.
Sin embargo, el supuesto líder palestino al frente de las negociaciones con Israel, no tiene las agallas para enfrentarse a un "grupo de matones" que suelen responzabilizarse de los ataques sorpresa que aniquilan a inocentes israelíes.
Por otro lado, agrupaciones israelíes también atacan a sus rivales con operativos de la misma magnitud. Con la excusa de erradicar la estructura de Hamas, convierten a Palestina en un escenario de guerra atestado de vehículos blindados, militares armados, saqueos y ataques aéreos. También hacen arrestos masivos sin justificativo como los de anoche, en los que las fuerzas de seguridad se llevaron a 100 palestinos sin explicación alguna.
No se puede imponer la paz. La historia lo demuestra, el Tratado de Versalles lo confirma.