La entidad estimó que durante el segundo semestre se podrían comenzar a despejar ciertos temas que generan una alta incertidumbre, y de las cuales dependerá la evolución de la segunda mitad del año, como el comienzo de una reestructuración de la deuda pública y privada, tarifaria y financiera, y un nuevo entendimiento con el FMI.
"Teniendo la economía nuevamente en funcionamiento, con un flamante gobierno elegido por el voto popular, y un dólar estable, ha llegado el momento de sincerar la economía argentina", señaló el informe de la Fundación.
La entidad alertó que "por más que veamos grandes tasas de crecimiento en la inversión, no debemos entusiasmarnos tanto, ya que vale la pena recordar que esta variable tuvo una contracción del 60% entre el pico y valle de la recesión atravesada entre 1998 y 2002".
Entre los temas pendientes, la Fundación Capital mencionó la necesidad de realizar las siguientes reestructuraciones:
** Deuda pública, que servirá para la reestructuración privada, necesaria para reabrir el financiamiento voluntario en los mercados externos para la inversión.
** Tarifas: indispensable si se quieren seguir ofreciendo servicios públicos.
** Sistema financiero: hasta que no se normalicen los balances de los bancos y se sepa qué entidades tienen problemas de solvencia, no habrá propicias para el resurgimiento del crédito doméstico.
** FMI: un acuerdo de largo plazo extenderá el horizonte de previbilidad del país, lo que recreará también las condiciones para fomentar la inversión
# CCR
El nuevo informe quincenal de la consultora CCR, es la base del informe de tapa del diario Clarín. CCR dice que en junio, las ventas de alimentos envasados, bebidas, cosmética y productos de limpieza aumentaría por 1ra. vez en el año. En 2003, las ventas de los súper, en promedio, subirían 2% respecto de 2002. Pero en junio la venta de los rubros centrales en los supermercados crecería un 4%, en relación con el año anterior.
Lo que aclara Guillermo Oliveto, director de investigaciones de CCR es que, "en alguna medida era algo previsible, porque junio de 2002 fue cuando se dieron las caídas más profundas de los volúmenes vendidos y el dólar había llegado a su punto más alto, al tocar casi los $ 4".
En este contexto, el título de Clarín podría considerarse de un oficialismo exagerado, excepto la estimación de CCR de que 2003 sería el 1er. año con el consumo masivo en crecimiento, desde 1998.
La consultora CCR, creada en 1992, tiene entre sus clientes a Arcor, Bagley, Bayer, Bimbo, Bonafide, Isenbeck, Cadbury Stani, Cervecería Quilmes, Coca Cola, Colgate Palmolive, Danone Danone Argentina, Johnson&Johnson de Arg.SA., Kimberly Clark Arg. SA. Kodak, L'oreal. Mastellone, Molinos Rio de La Plata, Nabisco Terrabusi, Procter & Gamble Arg. SA., Sancor Coop. Un. limit. SA., Unilever, etc.
CCR dice que, si bien el crecimiento es moderado, es mayor cuando se lo considera en pesos: los productos que se comercializan en súper, hipermercados y negocios minoristas llegarán a mover unos $ 46.000 millones a fines del 2003, contra los 36.000 millones que se vendieron el año pasado, según CCR. Ahí impacta mucho el crecimiento de los precios, o sea la inflación.
Oliveto asegura que el crecimiento del consumo de debe a algunos productos no básicos y que tienen que ver con cambios en el patrón de consumo (aderezos, vinos de marca, por ejemplo), el regreso de los compradores a las primeras marcas (hasta ahora se había producido una fuga hacia las segundas y terceras marcas), y por la reactivación de varios sectores de la economía vinculados a la exportación.
Salvador López Cano, de la consultora ACNielsen, apuntó a Clarín: "De acuerdo a cómo viene la curva, en junio vamos a estar con una recuperación —aunque mínima— de los niveles de consumo".
Y dio ejemplos de categorías que crecieron en mayo: bebidas, 10%; pastas secas, 3%; yerba, 7%, y galletitas, 12%.
Según Oscar Liberman, titular de la Fundación Mercado, comenzó a Clarín que, "entre abril y mayo, el índice subió del 28% al 68%. Pero, como contrapartida, hay una brecha muy grande con la evaluación que hace la gente de su situación presente que es muy negativa", dijo refiriéndose a la pérdida del 30% del poder adquisitivo de los consumidores debido al alza en los precios y los salarios congelados.
Según Ricardo Basualdo, de la Cámara Argentina de Supermercados, "con la deflación, la gente ya no tiene tanto miedo. Además, se acostumbró al nivel de precios y a la estabilidad del dólar. Y esa confianza se traslada entonces a los proveedores, que se predisponen a hacer ofertas concertadas con nosotros, que —por otra parte— tenemos un colchón de dinero que nos permite hacer esas ofertas".
# Oficialitis
El semanario Noticias de la Semana, de Editorial Perfil, dedicó su nota de tapa a comentar el oficialismo de algunos medios de comunicación de diversos comunicadores, al cumplirse el 1er. mes de Néstor Kirchner en el poder.
Dice Noticias:
La sobredosis de oficialismo –que satura los últimos discursos de políticos y economistas, y contamina a los medios de comunicación- va en vías de convertirse en un tóxico letal para el propio Gobierno. Tal vez la muestra más desopilante de tal oficialitis haya sido la protagonizada por el banquero menemista Jorge Brito, estrechamente vinculado al cuñado del ex Presidente Emir Yoma.
Luego de ser puntualmente denostado en una conferencia de prensa por Néstor Kirchner, como un ejemplo de "capitalista nacional" que no convenía imitar, Brito –aparentemente en su actual condición de presidente de la Asociación de Bancos Argentinos, Adeba- convocó a la sociedad a "encolumnarse" detrás del actual Presidente de la Nación. Así nomás.
Otro caso de súbita conversión política, más o menos hipócrita, parece ser el de Carlos Reutemann: se sacó una calculada foto de campaña junto a Menem una semana antes de las presidenciales y, ahora, se apresuró a posar junto a Kirchner, sólo que esta vez el ovacionado fue el Presidente y el ignorado fue el mismísimo gobernador.
Por eso, el Lole proclama a los cuatro vientos que Kirchner merece todo su apoyo y el de la sociedad. Vio que "algo está cambiando" cuando se puso a buscar avales para su candidatura a senador nacional; es que da por perdida su jefatura en Santa Fé.
En apenas 30 días de gestión, ambos descubrieron los poderes innatos de liderazgo del nuevo líder, a quien antes descalificaban, en la intimidad, como un simple "Chirolita" de Duhalde. ¿Kirchner se creerá que él lo hizo posible?
Rechazo cero. Para ser justos, los reflejos de Brito o Reutemann son apenas algunos entre muchos datos insólitos que pintan el "chupamedismo" reinante.
A los funcionarios, un poco les gusta y lo fomentan y otro poco, se distancian y le temen. En la Casa Rosada, por ejemplo, llegó a circular un sondeo de opinión que registraba niveles de rechazo a Kirchner del 0 %. O, a lo sumo, imágenes negativas del 4 %.
Personajes tan disímiles como Hebe de Bonafini, Rodolfo Daer, Hugo Moyano y los piqueteros de Luis D’Elía, se postraron, cada uno a su turno, al estilo K de acumular poder. "Gratamente sorprendidos", según dijeron, porque ninguno lo conocía demasiado bien.
Incluso los ex candidatos Ricardo López Murphy y Elisa Carrió, después de algunas filosas críticas en los primeros días, resolvieron bajar el tono y esconder, por el momento, los discursos que tenían preparados como autoproclamados "jefes de la oposición".
Otro colmo es el de los economistas híperliberales, la mayoría en actitud vergonzante y en franco retroceso ante las mismas aberraciones "populistas" que hasta hace un mes demolían prolijamente.
Las afirmaciones más divertidas las escribió, de puño y letra, Carlos Rodríguez, rector del CEMA y ex viceministro de Roque Fernández, en el diario madrileño "ABC": "Menem aumentó impuestos, gastos y deudas...No desreguló el mercado laboral y si bien privatizó, no desreguló ni procedió con mucha transparencia." Demasiado para un inconvertible menemista. Claro, muchos de ellos están agazapados, hacen mutis por el foro y juntan sed de venganza.
No por nada un kirchneriano militante como Julio Bárbaro, actualmente al frente del Comfer, se puso serio hace unos días. Disparó una frase bien sugestiva: "Es hora de que seamos un poco menos peronistas y un poco más opositores".
Un modo inteligente de decir que el actual Gobierno no necesita tantos oficialistas veletas como buenos críticos, mejores controles y sólidos consensos. Porque así como Kirchner y sus funcionarios setentistas elaboraron una correcta táctica de construir poder en base a "golpear primero" en los primeros 100 días, es verdad que -si todo queda en "mucho ruido y pocas nueces"- el fanatismo oficialista dará paso, abruptamente, a una despiadada oposición de los conversos del momento.
La oficialitis parece ser una patología que se presenta como reacción al cuadro depresivo precedente. Al menos eso es lo que trata de explicar un funcionario del actual Gabinete: "Hay una necesidad colectiva de creer en Kirchner y de que le vaya bien, después de todos los padecimientos que vivimos. ¡Claro que puede ser contraproducente! No podemos alentar un falso triunfalismo en el propio gobierno". (...)
# Y Brasil no es un ejemplo
A su vez, la consultora Exante (www.exante.com.ar/) difundió, con la firma de dos de sus economistas, Carlos Arbía y Federico Amui, un trabajo acerca de cómo va la economía brasileña, que para muchos es el que ejemplo a seguir por la Argentina.
Según Exante, la Argentina debería buscar su propia experiencia ya que la economía brasileña tiene un futuro incierto.
"Manteniendo una política fiscal austera, una política monetaria estricta y el compromiso a cumplir con las exigencias del FMI, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, consiguió lo que pocos pensaban cuando tomó las riendas del país: el índice de riesgo país descendió el lunes último por debajo de la barrera de los 700 puntos básicos (pbs) hasta alcanzar los 696 pbs. El límite de los 700 puntos no era quebrado desde el 14 de marzo de 2002, cuando bajó de ese nivel por única vez en todo el año pasado, pero hay que remontarse hasta el 19 de febrero de 2001 (ese día llegó hasta los 692 pbs) para ver un valor de riesgo país menor al del lunes. Así, el índice cayó cerca de 750 pbs desde fines de 2002.
El gobierno obtuvo estos resultados tomando decisiones que llegaron a ser calificadas como de mayor ortodoxia económica que las del ex presidente Fernando Henrique Cardoso.
Sin embargo, este buen momento de los indicadores financieros no se está viendo reflejado en la economía real brasileña. Los datos del Producto Bruto Interno (PBI) para el primer trimestre de este año muestran que la economía de Brasil se expandió 2,0% con respecto al mismo periodo de 2002, pero cifras desestacionalizadas evidencian una contracción de 0,1% en relación con el último trimestre del año pasado. Asimismo, el Instituto de Investigaciones Económicas Aplicadas (Ipea) del Ministerio de Planeamiento espera una nueva caída de 0,8% para el segundo trimestre. Estos datos han llevado a que los analistas privados y el mismo Ipea revean las cifras de crecimiento de la economía de Brasil para el corriente año, ubicándose ahora en torno al 1,7% anual promedio, luego de haber estado más cercanas al 2,0% el pasado mes de febrero.
La producción industrial y el desempleo son otros de los indicadores que no están teniendo los resultados esperados por el nuevo gobierno. La primera registró una caída de 4,2% en abril último con respecto a igual mes de 2002 y en términos desestacionalizados cayó 3,3% entre febrero y marzo y 0,1% entre el tercer y el cuarto mes del año. Por su parte, el desempleo ha crecido en los primeros cuatro meses del gobierno del Lula desde el 10,5% en que se ubicaba en diciembre del año pasado hasta alcanzar el 12,4% en abril".