Canal 9: ¿Quién tiene US$ 20 millones?
Ambos Constancio Vigil, padre e hijo, decidieron presentarle su última oferta a Daniel Hadad: US$ 12 millones, en efectivo por el 50% de Canal 9 que aún no controlan.
Ambos Constancio Vigil, padre e hijo, decidieron presentarle su última oferta a Daniel Hadad: US$ 12 millones, en efectivo por el 50% de Canal 9 que aún no controlan.
A la vez, le pusieron precio a sus acciones, en caso de que Hadad quisiera reasumir el control del canal que hizo famoso Alejandro Romay: los US$ 10 millones que pagaron hace algunos meses + US$ 2 millones.
Y ratificaron su mensaje: la convivencia es imposible.
Resulta increíble cómo influye, en la conducta de muchas personas, las anécdotas aparentemente intrascendentes. Por ejemplo, para Constancio Vigil (h) fue decisivo conocer que Ignacio Fidanza, el director periodístico del semanario El Guardián es un incondicional de Daniel Hadad, para romper todos los puentes de diálogo; mucho más que interesarse en qué rol cumple o no Raúl Moneta en esa publicación.
El Guardián se interesó, con cierta insistencia, en la vida privada del joven Vigil, provocando una furia que sólo contuvo la paciencia de Jorge Luján Gutiérrez, quien promociona al heredero como "una muy buena persona".
Sin embargo, la cuestión de fondo no son los trascendidos periodísticos sobre la capacidad donjuanesca, o no, de Vigil, sino el déficit operativo permanente de Canal 9 y la convicción de la familia que administró Telefé de que Gustavo Yankelevich, su socio en AM Radio El Mundo y FM Horizonte 94.3 debería protagonizar la programación de Canal 9.
Acerca del déficit operativo de Canal 9 hay diferentes versiones pero todas oscilan entre $ 1,3 millón y $ 2,3 millones por mes; probablemente esto último resulte más verídico, habida cuenta de que sólo Malandras, la producción de los pésimos jóvenes Borensztein (para muchos, un invento de los críticos de TV que nunca manejaron una chequera), ronda los $ 750.000 de rojo mensual.
Canal 9 hoy luce casi tan asfixiado en lo financiero como lo estaba en diciembre, cuando al día 17 no se habían pagado los salarios de noviembre, a varias productores se les había liquidado con cheques en patacones que el Banco de la Provincia de Buenos Aires rechazó por un inspección de la Afip, y el sindicato de actores iniciaba medidas de fuerza.
Entonces ingresó el dinero de los Vigil, del que una porción se aplicó a regularizar los pagos más perentorios.
Hoy, Canal 9 ya adeuda un mes y medio de coproducción a Gerardo Sofovich y a Raúl Portal no le liquidan desde noviembre, entre otros atrasos; y se avecina un vencimiento importante en dólares estadounidenses de material fílmico comprado en los horribles días cuando el Canal 9 fue mal administrado por Telefónica / Admira y la casi inexistente compañía australiana Prime.
Además, la planta de personal estable sigue ubicada en 350 personas, lo que resulta un exceso.
También lo es una cantidad de contratos aprobados por Daniel Hadad y su gerente general, Silvio Scaramelli. Por ejemplo, Mauro Viale, a quien Diego Gvirtz, de Pensado Para Televisión, le pagaba $ 15.000 por mes en América 2; Hadad se llevó a Canal 9 en $ 25.000.
Los tres protagonistas de La Peluquería de los Mateo, a quienes en Ideas del Sur, Marcelo Tinelli tenía a pan y agua, se distribuyen una partida salarial de $ 75.000 por mes.
La apuesta era escalar en las mediciones de audiencia de manera tal de llegar al 2do. lugar y obtener, por lo menos, $ 10 millones adicionales en ingresos publicitarios; pero el objetivo no se concretó.
Además, en una voraz acción de pinzas, entre Canal 9 y América TV aniquilaron el sistema de mediciones vía los people meters que realizaba Ibope, y ahora pasará cierto tiempo hasta que se normalice un sistema de estadísticas creíbles, y la sospecha sobre la realidad de las mediciones sólo provoca el descenso de la tarifa bruta.
Esto ocurre en un mercado publicitario diezmado luego de la larga recesión que, si bien se encuentra formalmente interrumpida por el gobierno de Eduardo Duhalde y Roberto Lavagna, se precisa mucho más tiempo para recomponer la estructura de precios y el mercado doméstico de consumo.
El dilema de Hadad, según su comentario a diferentes colaboradores en Canal 9 es aceptar los US$ 12 millones y realizar una toma de ganancia impresionante en menos de 12 meses, ya que de su bolsillo no llega a US$ 2 millones lo efectivamente inyectado en la empresa; o escuchar a su ego y permanecer, buscando otros socios inversores.
Con el dinero en su bolsillo tendría suficiente como para comprar las frecuencias AM y FM que busca para su proyecto de radio de noticias, y hasta podría intentar avanzar en ese proyecto de nuevo canal de noticias, rubro en el que se ha desenvuelto mejor que en los contenidos de ficción.
Pero, en ciertas oportunidades de los últimos días, cuando parecía que aceptaría los US$ 12 millones de los Vigil, daba marcha atrás y salía a buscar él una cantidad semejante.
Así fue como llegó hasta el Banco de la Provincia de Buenos Aires ofreciendo tres propiedad inmuebles como garantía (una residencia en el country Mayling, otra en la uruguaya Punta del Este y un departamento muy amplio en la Ciudad de Buenos Aires), para escuchar de que ese significativo patrimonio no calificaba para semejante importe.
De todos modos, no hay que subestimar a Hadad, con una enorme capacidad de batalla y la posibilidad de acudir a socios poderosos, con más dinero que los Vigil.
La cuestión es el horizonte, o sea qué posibilidades existen de lograr que Canal 9 sea un negocio por sí mismo; en el corto plazo, ninguna; ¿en el mediano?
También es verdad que los Vigil vendieron por un importe millonario Telefé, un canal que casi nunca distribuyó utilidades entre sus accionistas y acumuló una deuda de temer y que no fue mayor porque Telefónica compró material fílmico a nombre de Azul Televisión, hoy Canal 9, que luego fue transferido sin cargo.
En todo caso, el error de Hadad fue comprar a libro cerrado, sin un inventario previo; pero una vez que se firmó ya no corresponde protestar.
Entonces, entre los US$ 12 millones necesarios para quitarse de encima al socio indeseable + el dinero para reconvertir parcialmente la programación, ajustar costos y regularizar algunos pagos, quien permanezca en Canal 9 precisa de US$ 20 millones, ¿esto puede amortizarse?
Mejor dicho, quien tenga US$ 20 millones ¿se quedaría con Canal 9 o intentaría pujar por Telefé, otro canal que se encuentra en venta?
Lo increíble es que Hadad y Vigil se cruzan en las adyacencias del megaestudio de la calle Dorrego, y ni se saludan; un comentario de un guardia de seguridad, de Prosegur, de la confianza de Hadad, demuestra la extraordinaria división que ocurre en la empresa: "A los traidores, en vez de papel higiénico le daremos vidrio molido, y cuando ganemos, para los traidores no habrá ni sacos..."
Fue casi un exabrupto, aludiendo a los envoltorios para cadáveres que utilizan las morgues judiciales.
Lo cierto es que, por ejemplo, Canal 9 hoy tiene dos gerentes generales, uno por Hadad y otro por Vigil; y el clima de conventillo doméstico hace difícil concentrarse en la producción de televisión.
La disputa empresarial parece casi un pártido de fútbol, un día festejan el control del negocio los vigilistas y al día siguiente los hadadistas, sin que exista alguna información concreta a qué se debe una especulación o la otra.
De todos modos, al menos hasta el lunes 28 dificilmente haya una definición en la batalla por el control del canal.
Una última pregunta que, probablemente, no tiene nada que ver, o sí -vaya uno a saberlo-: ¿Es lógico que los medios de comunicación logren su mayor ingreso de acuerdos con el Estado, por derecha o por debajo de la mesa? Y la pregunta va tanto para el líder Canal 13, de Grupo Clarín, como para el cola América TV.