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Los Anzorreguy en el caso Clarín

Hugo, Jorge y Carlos Anzorreguy son hermanos y abogados. Uno de ellos es consultado por Grupo Clarín en las duras horas que vive su directora; otro irrumpió en escena y por su relación con Carlos Menem, provocó muchas especulaciones.

Hugo Anzorreguy intenta siempre resultar espléndido, interesado en su interlocutor, servicial. Y en ocasiones, lo consigue; ya sea cenando en el poblado casino de oficiales del Regimiento de Patricios o festejando a Fax Ruidoso o a Fax Margarita, los caballos campeones de polo que expuso su mujer, Margarita Moline O’Connor de Anzorreguy, para envidia de otros criadores como Hugo Rivadeneira, del Mariva, que aunque se esfuerce, su Ytacua Yapa nunca será un ejemplar tan bello.

Hugo Anzorreguy se encuentra en actividad en la Ciudad de Buenos Aires. Quienes lo imaginaron recluido en Palm Beach, porque ya estaba muy quemada el castillo de 800 m2 cubiertos y las 17 hectáreas que le arrendaba -según siempre dijo- en La Cumbre a Alejandro Mandl, han fallado en sus previsiones.

Bastó con escucharlo el lunes, junto a Rosendo María Fraga, exponiendo las alternativas para el bono que pueda rescatar a las empresas privadas nacionales. Los presentes interpretaron su opinión como la de un abogado de Repsol, amigo de Alfonso Cortina y de Ramón Blanco, los top leaders de la petrolera.

Y ayer, cuando llamó por teléfono a Héctor Magnetto, vicepresidente y accionista de Grupo Clarín, para ponerse a disposición, en el caso que conmociona al multimedios: la detención de Ernestina Herrera de Noble, ordenada por un juez federal muy conocido por Anzorreguy: Roberto Marquevich, apodado Tito.

La oferta telefónica del ex secretario de Inteligencia de Estado, provocó muchos interrogantes en los cuarteles de Piedras al 1700, en el barrio de Constitución. Por un lado, conocer el vínculo actual entre Anzorreguy y Carlos Menem, quien sigue siendo un adversario para Grupo Clarín. Quienes no interpretan que detràs de Marquevich hay amigos del cura Julio César Grassi, creen con devoción que se encuentra la mano de Menem.

"Menem ya le hizo sentir el rigor a los Saguier, de La Nación... ahora está entendiéndose con Clarín antes que comience la campaña electoral", es una especulación escuchada en el Club de Amigos, a metros del lugar de reclusión de Ernestina, centro recreativo frecuentado por Roberto Pablo Guareschi, Ricardo Roa y otros responsables editoriales del matutino más importante del país.

Por supuesto que Menem niega cualquier vinculación, y también lo desmiente el locuaz magistrado interviniente, a quien desde ayer algunos de los medios del multimedios hacen memoria de todos sus pecados.

Esto no logra despejar el interrogante: ¿El llamado telefónico de Hugo es una invitación de Carlos? ¡El reino por ese dato... !

El otro interrogante es más doméstico, pero no menos importante: ¿sabe Hugo que Grupo Clarín había comenzado a consultar en la delicada cuestión a Jorge Anzorreguy, su hermano?

Sì, es verdad que el diálogo entre ambos Anzorreguy es precario o escaso, y que por esto Hugo no debería tener conocimiento de que Grupo Clarín contrató cierta vez a Jorge Sandro (sí, el mismo que defiende a Grassi) para demandar a Supercanal Holdings, y probablemente a través de éste llegó a Jorge Anzorreguy, amigo personal de Sandro. Pero... ingresar al sendero que se bifurca es marchar hacia un laberinto. Y Magnetto no está para semejante galimatías.

Lo más probable es que tanta suspicacia resulte errada y que los hombres sean más lineales y predecibles que la imaginación que alientan; a la vez, es casi un hecho que Ernestina recupere su libertad condicional luego de que le tomen declaración indagatoria, entre el viernes y el lunes. Pero lo interesante es que ha quedado al desnudo la trama que rodeará a los comicios del PJ y a las generales más tarde, intoxicados por conflictos pasados y presentes, ambiciones tangibles e imposibles, rencores inolvidables y una máxima: favor, sólo con otro favor se paga.

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