"Menem ya le hizo sentir el rigor a los Saguier, de La Nación... ahora está entendiéndose con Clarín antes que comience la campaña electoral", es una especulación escuchada en el Club de Amigos, a metros del lugar de reclusión de Ernestina, centro recreativo frecuentado por Roberto Pablo Guareschi, Ricardo Roa y otros responsables editoriales del matutino más importante del país.
Por supuesto que Menem niega cualquier vinculación, y también lo desmiente el locuaz magistrado interviniente, a quien desde ayer algunos de los medios del multimedios hacen memoria de todos sus pecados.
Esto no logra despejar el interrogante: ¿El llamado telefónico de Hugo es una invitación de Carlos? ¡El reino por ese dato... !
El otro interrogante es más doméstico, pero no menos importante: ¿sabe Hugo que Grupo Clarín había comenzado a consultar en la delicada cuestión a Jorge Anzorreguy, su hermano?
Sì, es verdad que el diálogo entre ambos Anzorreguy es precario o escaso, y que por esto Hugo no debería tener conocimiento de que Grupo Clarín contrató cierta vez a Jorge Sandro (sí, el mismo que defiende a Grassi) para demandar a Supercanal Holdings, y probablemente a través de éste llegó a Jorge Anzorreguy, amigo personal de Sandro. Pero... ingresar al sendero que se bifurca es marchar hacia un laberinto. Y Magnetto no está para semejante galimatías.
Lo más probable es que tanta suspicacia resulte errada y que los hombres sean más lineales y predecibles que la imaginación que alientan; a la vez, es casi un hecho que Ernestina recupere su libertad condicional luego de que le tomen declaración indagatoria, entre el viernes y el lunes. Pero lo interesante es que ha quedado al desnudo la trama que rodeará a los comicios del PJ y a las generales más tarde, intoxicados por conflictos pasados y presentes, ambiciones tangibles e imposibles, rencores inolvidables y una máxima: favor, sólo con otro favor se paga.