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Atrapados los policías violadores de Santa Fe: apareció un testigo

Quizá por provenir del mismo nicho social que muchos delincuentes, por no recibir educación ni mucha capacitación y por tener un trabajo que los políticos corrompen con sus presiones y pedidos de coparticipación en la recaudación ilícita, hay muchos policías que son delincuentes. En Rosario la polémica existe por los policías violadores, cuyo delito desnudó, además, una terrible cadena de complicidad en todos sus jefes, que ahora deberán ser destituidos por corruptos, basuras de la peor calaña. Excelente la tarea del diario La Capital, de Rosario.

Adolfo Prunotto Laborde, juez de Instrucción de Rosario, provincia de Santa Fe, citó a todos los policías que estuvieron de turno la madrugada de la triple violación (tres efectivos policiales violaron a una menor) denunciada en la comisaría 1º para tomarles hoy declaración indagatoria.

Entre ellos estarían los presuntos autores del delito sexual, quienes se entregarían para evitar que el magistrado, que los tiene identificados, ordene la detención y el allanamiento de sus domicilios.

Los apellidos de los policías que afrontarían la situación más comprometida son de apellido Morales, Ibarra y Canelo.

Los dos primeros son oficiales. El restante es un suboficial que revista con el grado de cabo.

El grupo de siete u ocho policías que declararán hoy, si acuden a la citación, no solamente serán indagados por el delito de violación.

También se les exigirá que respondan, al menos, por otros cuatro ilícitos: privación ilegal de la libertad (ya que la víctima dijo haber estado retenida contra su voluntad en la seccional), amenazas coactivas (la víctima denuncia que fue intimidada para no revelar lo ocurrido), tentativa de cohecho (pedido de dinero exigido a la chica para liberar a su amigo) y falsedad ideológica (omisión de asentar en el libro de guardia el ingreso por robo del joven amigo de la chica).

Ayer se conoció en los Tribunales de Rosario la existencia de un testigo de que la adolescente de 16 años y su amigo estuvieron en la comisaría de barrio Martin la madrugada del 26 de julio, pese a la falta de registro en el libro de la seccional.

Se trata de un joven que estaba preso y que, mientras lo trasladaban al penal de otra dependencia policial, pudo observar a la adolescente. También vio al amigo de la chica porque con él habría compartido el ámbito de detención durante un rato.

A partir de la declaración de los policías, sus abogados, provistos por la Policía santafecina, plantearían que en la habitación de los fondos de la comisaría 1ª hubo una escena de sexo, pero consentida por quien ahora aparece como víctima.

Una hijaputez tremenda que sería la estrategia del defensor Luis Laporte. Las cédulas de citación para ellos fueron confeccionadas ayer. En el juzgado donde se realizan las pesquisas preparaban el interrogatorio al que someterán a los policías ni bien los tengan bajo arresto.

Urgente24 se encuentra acumulando información sobre Laporte porque resultaría imposible de tolerar semejante comportamiento de quien tiene una única posibilidad: declarar culpables a sus defendidos y ver si así pueden acceder a una pena menos grave.

"Está plenamente probada la privación ilegal de la libertad de los dos jóvenes y el incumplimiento de deberes de funcionario público por la forma en que fueron detenidos. Esa imputación pesa sobre el tercio que estaba de guardia. Lo que falta probar es la violación denunciada", dijo ayer a este diario un vocero tribunalicio.

Por lo menos dos de los tres agresores de la adolescente de 16 años en la comisaría de Juan Manuel de Rosas 1350 ya estarían individualizados.

Las violaciones fueron denunciadas el 5 de septiembre pero habrían ocurrido la madrugada del 26 de julio. La víctima estaba en la comisaría acompañando a un amigo que había sido detenido en un operativo salpicado de irregularidades y acusado de un robo a mano armada (ver aparte). Mientras esperaba al chico, la joven aseguró que fue sometida consecutivamente por los tres uniformados.

Cuando la denuncia se hizo pública a través del meritorio trabajo del diario La Capital, la dotación completa de la seccional 1ª, de 44 efectivos, fue relevada. Entonces se supo que la investigación estuvo virtualmente paralizada porque el juez que se hizo cargo no había tomado ninguna medida de fondo.

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