Dos residentes de Marrakesh que estaban cerca de la plaza dijeron a Reuters que la explosión se debió a un suicida con bomba, pero por el momento nadie se ha atribuido la autoría del ataque.
Si se confirma la responsabilidad de integristas islámicos, el atentado sería el primero que sufre Marruecos de estás dimensiones desde 2003, cuando suicidas con bombas mataron en la capital comercial, Casablanca, a más de 45 personas.
El rey de Marruecos, Mohammed, ha prometido reformar la constitución para aplacar las protestas que se han inspirado en las revueltas en otras partes del mundo árabe. No obstante, una nueva tanda de manifestaciones están previstas para el domingo.
Es probable que esta última explosión perjudique al sector turístico de Marruecos - su principal fuente de ingresos - que ya lucha por recuperarse de los efectos de la crisis global.
Un médico en un hospital de Marrakesh dijo que al menos uno de los muertos era francés, y que algunos de los heridos habían perdido extremidades en la explosión.
"Escuché una explosión muy fuerte. El primer y segundo piso quedaron destrozados", dijo una mujer local, que no quiso ser identificada. "Algunos testigos dijeron que habían visto a un hombre portando una bolsa entrar en el café antes de ocurrir la explosión".
El café está en la medina de Marrakesh, o la ciudad antigua, que está designada por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad. Habitualmente está llena de tenderetes, cuenta cuentos y encantadores de serpientes buscando atraer a los turistas.
"No hay otro lugar más emblemático que la plaza de Jamaa el Fnaa", dijo una mujer francesa propietaria de un restaurante en la ciudad.
"Con este ataque y en medio de los preocupantes disturbios en la región, el turismo se vendrá abajo durante un tiempo", dijo un comerciante, que no quiso identificarse.