La conveniencia de una única Ley de Hidrocarburos (el caso bonaerense)
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Proyecto Energético). Las tendencias de largo plazo de nuestro sector de hidrocarburos son alarmantes: la caída productiva en los últimos 12 años en petróleo y de los últimos seis años en gas natural; la disminución de las reservas comprobadas, sobre todo de gas natural; la disminución de la inversión de riesgo real en materia exploratoria no dejan lugar a dudas. La conclusión es que estamos en decadencia irreversible.
Han pasado 18 años desde la privatización, y algo es evidente: el modelo privado y sin Estado que reemplazó al modelo YPF - Estado Nacional, vigente hasta los 90, fracasó y declina sin remedio. El modelo reemplazado no era una panacea; tenía no pocos problemas y no pocos vicios, pero era un modelo exitoso.
La privatización fue mucho más que una transferencia de acciones desde el Estado al privado: incluyó la desarticulación de un sistema jurídico, organizativo, de propiedad del dominio, tecnológico e institucional para hacer las cosas. En apretada síntesis ese modelo se articulaba sobre la existencia de una ley nacional y única; sobre el Estado nacional como titular del dominio de los recursos del subsuelo; sobre el Estado nacional como artífice la política; sobre las empresas YPF y Gas del Estado como ejecutores hegemónicos; el sector privado como proveedor protegido y apoyado de bienes y servicios petroleros; las provincias como recipiendarios totales de las regalías.
El sector se encuentra definidamente a la deriva; en una deriva que excede -seamos justos- a este gobierno porque el agotamiento del modelo privatizador empezó antes. Pero dicho esto es necesario reconocer que -en materia de hidrocarburos por lo menos- "los gobiernos Kirchner" han trasplantado a la Nación sus elencos profesionales provinciales. En este contexto, el gobierno no se puede desprender de su pasado como provincia petrolera, y en tanto ello beneficiario de los resultados de la privatización. Eso explica, a mi criterio, el que nada haya cambiado en el fondo en estos años.
El sector necesita de una nueva mirada hacia adelante: una mirada estratégica que hoy no existe. El imperativo es reconstruir lo que fue, pero rechazando la tentación conservadora de la restauración de lo anterior que, por razones cuya explicación excede a este artículo, es hoy imposible. Es necesario por lo menos no agravar el cuadro de situación existente.