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Después de las fotos de Barbie Simons, Gerardo W también quiere prensa

¿Qué significa el título "Werthein teme dar el salto a la política"? Alguien podría afirmar que el periodista no encontró ninguna definición interesante en Gerardo Werthein. Otros creen que él quiere que se hable de su eventual ingreso a la política, situación con la que convive desde que llegó a la conclusión de que Daniel Scioli no tiene nada que no tenga él. También hay malvados que insiste en que la exposición mediática es parte del código doméstico con su actual pareja, 'Barbie' Simons. Y no faltan quienes dicen que la advertencia sobre la política tiene que ver con cierta desinversión en sus negocios, incluyendo una posible salida de Telecom Argentina. En definitiva, todas las especulaciones y ninguna conclusión... todavía.

El siguiente texto fue publicado, con la firma de José Crettaz -que mucho conoce de temas agropecuarios, actividad en la que incursionan los Werthein- en el diario La Nación:
Gerardo Werthein es médico veterinario, pero ya casi no se acuerda cómo se cura un animal. Salvo, sus propios caballos de equitación, deporte que todavía practica y que lo llevó hasta el Comité Olímpico Argentino (COA), ente del que ahora es presidente.
El empresario conduce uno de los grupos empresarios familiares más poderosos y diversificados de la Argentina. A diferencia de sus hermanos, Adrián y Daniel, Gerardo cultiva el perfil público más sofisticado. No va casi nunca a la tradicional Exposición Rural, donde las cabañas de la familia (la más grande, La Paz, está en González Chávez, al suroeste de Buenos Aires) ganan todos los años alguno de los premios a las razas bovinas angus, hereford y braford.
El clan familiar fue fundado por Gregorio, Numo y Noel Whertein, "los abuelos", inmigrantes judíos llegados de Odessa y Besarabia, regiones de Europa Central. Comenzaron criando ovinos y administrando un almacén de ramos generales en La Pampa. Sin renegar aquel origen agropecuario del grupo, el presidente del COA prefiere frecuentar otros ambientes.
En el ámbito empresario, es director de Telecom Argentina, donde los W -como también se conoce al grupo- controlan la mitad de la compañía y tienen una pésima relación con Telecom Italia, firma que domina la otra mitad. Gerardo Werthein también tiene responsabilidades en otras empresas del grupo, como La Caja SA, la mayor aseguradora de vida del país.
En el mundo deportivo, llegó al COA con el proyecto del Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (Enard), una institución creada recientemente por el Congreso y financiada por un polémico impuesto del 1% a todas las líneas de teléfonos móviles pospagas. Con ese tributo, Werthein se aseguró un presupuesto de alrededor de $6 millones mensuales para fomentar el deporte olímpico.
Werthein no pierde el tiempo. En circunstancias normales, su día comienza a las 5:45. Oración -se confiesa un hombre religioso-, una hora de gimnasio, y después a resolver las cuestiones de las empresas de la familia. Lo de este integrante de la familia Werthein, está claro, son los caballos, las estrellas del torneo internacional de saltos que cada año organiza en su haras, El Capricho, de Capilla del Señor.
Esa competencia deportiva -donde los jinetes deben sortear obstáculos que se usaron en distintos juegos olímpicos y campeonatos mundiales y que Werthein compró y trajo al país- se convierte en un desfile de ricos, famosos y poderosos, pero con entrada gratuita. Nunca faltan Susana Giménez, Mirtha Legrand, Daniel Scioli, Valeria Mazza, Ernesto Gutiérrez, Sebastián Eskenazi, Gabriel Batistuta y Adolfo Cambiaso, entre otros. Por si faltara glamour, todos los años hay una sorpresa: Athina Onassis, la heredera del imperio fundado por su padre; la princesa Haya Bint Al Hussein de Jordania; y la infanta Pilar de Borbón, hermana del rey Juan Carlos de España, entre otros, pasaron por el haras.
Werthein habla mucho, pero no suena convincente en algunas respuestas. No, no y no, dice a quienes públicamente le preguntan si su gestión al frente del COA es el paso previo a un desembarco en la política partidaria. La tradición familiar no ayuda: en los 105 años que llevan los Werthein en la Argentina, ningún integrante de la familia se dedicó a la política.
Los Juegos Olímpicos
Sin embargo, esa negativa podría cambiar si la cosecha de medallas en los Juegos Olímpicos de 2012 en Londres fuera tan generosa como aquella trilla de granos que después de una lluvia muy esperada, a mediados del siglo pasado, salvó a la familia de la quiebra en La Pampa. Y todavía más, si la Argentina logra convertirse en la sede de las Olimpíadas de 2020.
El empresario también está preocupado por la inseguridad, y de hecho toma sus recaudos: coleccionista de relojes, sólo los usa en su casa y en sus viajes al exterior.
Contactos no le faltan a Whertein para desembarcar en la política. Aunque elogia a los radicales que apoyaron el impuesto a los celulares, tiene una excelente relación con la presidenta Cristina Kirchner. Sin embargo, es al ex presidente Néstor Kirchner a quien más conoce. La Caja SA, una de las principales empresas del grupo, es la aseguradora de la provincia de Santa Cruz desde que Kirchner era gobernador.
 
Para el ex mandatario sólo tiene elogios, sobre todo en dos temas: la reestructuración y el pago de la deuda pública, y la política de superávit fiscal. Werthein también es el nexo principal entre el matrimonio Kirchner y el ex presidente estadounidense Bill Clinton: de las cuatro veces que el norteamericano estuvo en el país, dos fueron por invitación de Werthein, y en ambas ocasiones fue recibido en la Casa Rosada.

Es que Werthein no reniega de sus amistades más estrechas, entre los que se inscriben el empresario de medios Daniel Hadad -lo que explica la alta exposición que el presidente del COA tiene en la señal de noticias C5N, Radio 10 y el portal Infobae-, y Rodolfo D'Onofrio, director de La Caja SA, empresa de la familia, que con el apoyo de Werthein fue candidato a presidir River Plate y perdió por pocos votos frente a Daniel Passarella. Es más, hay quienes dicen que el verdadero aspirante al poder en River era el propio Werthein.
Temperamental, a Gerardo Werthein se le conocen varios raptos de furia. La pelea con los italianos por el control de Telecom Argentina no estuvo exenta de choques personales con los directores que representan a la empresa europea. De hecho, durante varios meses, él y su hermano no se hablaron con los ejecutivos italianos. También se exaltó cuando la Gendarmería detuvo, en un confuso episodio, al ciclista olímpico Walter Pérez, que se entrenaba en la colectora del acceso Oeste.
Polifacético, el veterinario que se especializó en finanzas, jinete de muchas competencias, está de frente al obstáculo, se acerca y duda. ¿Dará el salto?

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