Esas órdenes son una forma de directiva presidencial usada para autorizar operaciones secretas de la CIA. Tanto la Agencia Central de Inteligencia como la Casa Blanca declinaron hacer comentarios sobre el tema.
Con una decisión similar comenzó, en los años '80, la ofensiva en Afganistán contra los rusos soviéticos: con una instrucción secreta para armar y entrenar a los islámicos, origen de Osama bin Laden y el talibán.
Desde el comienzo de la operación militar aliada en Libia, de la que este miércoles 30/03 ha tomado las riendas la OTAN, Obama ha dicho en repetidas intervenciones televisadas que su objetivo último es que el coronel Muamar el Gadafi abandone el poder.
En una entrevista con la periodista Diane Sawyer, presentadora del espacio de noticias ABC World News, Barack Obama dijo: "Es justo decir que si quisiéramos mandar armas a Libia, podríamos hacerlo. Estamos considerando todas las opciones".
Esa entrevista que se emitió el martes 29/03, cuando Obama ya había emitido la supuesta orden ejecutiva de la que informó Reuters y que puede traducirse ahora en apoyo armamentístico y económico a los rebeldes. Este miércoles ha culminado con una retirada de los disidentes a la ciudad de Brega, acosadas sus milicias por las tropas leales a Gadafi.
Hasta el momento, el apoyo aliado no les ha permitido derrocar al régimen, atrincherado en Sirte, ciudad natal del dictador, y Trípoli, donde éste se refugia. El hecho de que Obama haya emitido esa orden ejecutiva no indica que ya se haya entregado armas a los rebeldes. De momento, es una simple autorización genérica.
En 2009, el Presidente ya emitió una orden similar para permitir operaciones secretas contra el grupo terrorista Al Qaeda en Yemen, un gobierno que ahora también tiene problemas de estabilidad. Entonces, como ahora, la Casa Blanca no confirmó la existencia de esos decretos. Existen en USA dudas sobre quiénes conforman los grupos rebeldes.
El almirante James Stavridis dijo el martes en una comparecencia ante el Senado que las agencias de inteligencia de USA han detectado a operativos de Al Qaeda infiltrados entre ellos, por lo que han recomendado a la Casa Blanca actuar con extrema cautela.
Revés terrestre
La ausencia de ataques aliados en las últimas horas ha permitido a las fuerzas leales a Muamar el Gadafi recuperar la iniciativa y montar una contraofensiva que ha obligado a los milicianos rebeldes a replegarse hacia el este, ya muy cerca de Bengasi, su enclave bastión.
Sirte, el gran objetivo de los insurgentes hace solo 2 días (por ser la ciudad natal del dictador libio y principal feudo del régimen junto a Trípoli), queda ya demasiado lejos para los opositores.
Ellos han ido perdiendo gran parte del territorio ganado en las últimas jornadas y su objetivo en estos momentos es defender Ajdabiya, a solo 160 kilómetros de Bengasi.
Ahora, la línea del frente se sitúa en Brega, según el portavoz de los rebeldes, el coronel Ahmad Omar Bany.
Brega es la población anterior a Ajdabiya en el camino hacia Bengasi.
Las últimas pérdidas de los opositores, tras fracasar su ofensiva sobre Sirte, han sido Bin Yauad y Ras Lanuf, un importante punto petrolero.
Según el coronel Bany, las tropas de Gadafi están apoyadas por entre 3.200 y 3.600 soldados de la Guardia Republicana chadiana, bajo el mando del vicedirector de la Seguridad Nacional de Chad, Isa Bahar, primo del presidente Idris Deby.
"Es una fuerza muy preparada con armamento pesado y altamente mecanizada", ha señalado el portavoz, quien ha explicado que los milicianos rebeldes solo disponen de armas ligeras, por lo que se ha optado por una retirada "táctica" hasta trazar una mejor estrategia para hacerles frente.
"Para hacer frente a esta fuerza, necesitamos de armas con las que se puedan destruir tanques y artillería de 155 mm", que es lo que están empleando los gadafistas, ha precisado Bany, además de entrenamiento en el uso de armas pesadas.
En el oeste, en Misrata, la 3ra. ciudad más grande de Libia y el único bastión que les queda a los sublevados en esta zona del país, los leales a Gadafi siguen empleándose con fuerza contra los rebeldes en los últimos días.
Según un portavoz de estos, ayer (29/03) murieron 18 personas por los ataques de las fuerzas de Gadafi.
Por el contrario, los sublevados han conseguido poner fin al bloqueo naval en la ciudad, permitiendo la llegada de dos buques, que han repartido ayuda humanitaria y han evacuado a varios de los heridos en los combates con las fuerzas leales a Gadafi.
Los rebeldes, en su mayoría dotados únicamente de armamento ligero y de vehículos todoterreno, confiensan que se están viendo superados por la mayor potencia de fuego y la superioridad armamentística de las tropas de Gadafi.
En Trípoli, mientras, la secuencia cada día al atardecer es parecida: después de que los cazas atraviesen el cielo dejando un rastro visible, suenan las explosiones. Más tarde, las baterías antiaéreas.
Luego, ambulancias y camiones de bomberos. Por último, los seguidores de Gadafi vuelven a hacer ruido y el cielo se ilumina otra vez, en esta ocasión con las luces de los fuegos artificiales, una manera de manifestar su desprecio a los ataques de la coalición.
La noche del 29/03, las bombas castigaron a la capital y sus alrededores, principalmente el distrito de Tajura (en donde hay una base militar) y la zona de Bab el Aziziya, el cuartel general del coronel.
Los distintos países que forman parte de la coalición internacional han comenzado a transferir ya sus medios aéreos bajo mando de la OTAN, un proceso que se espera que esté completado "en las próximas horas" con el objetivo de que la Alianza Atlántica asuma el mando y control de todas las operaciones en Libia, tal y como pactaron los Veintiocho aliados el domingo pasado después de la insistencia de Washington en querer ceder el mando.
En el terreno diplomático del conflicto, el ministro de Exteriores libio, Musa Kusa, que se encontraba en Túnez, se ha marchado a Londres, según ha confirmado la agencia oficial de noticias tunecina Tap.