Necrofilia: El debate sindical por la memoria de René Salamanca
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Decidido a intentar organizar políticamente al sindicalismo peronista ("No muy lejos, un hombre del movimiento obrero va a ocupar la Casa Rosada"), Hugo Moyano cuestionó la estrategia de sindicatos por fábrica que reivindica la Central de Trabajadores Argentinos y la izquierda sindical: "La anarquización de las organizaciones gremiales debilita a los trabajadores", disparó Moyano, desde Córdoba, en el 2do. encuentro de la Corriente Nacional del Sindicalismo Peronista.
En el predio del Sindicato de Camioneros de Córdoba, en el camino a Alta Gracia, Moyano reunió a representantes de las 2 CGT del movimiento peronista cordobés (Omar Dragún, titular de la CGT Chacabuco, y Gabriel Suárez, de la CGT Córdoba), y destacó a históricos dirigentes sindicales cordobeses como Agustín Tosco, Atilio López y René Salamanca, sin reparar en las diferencias ideológicas y metodológicas entre aquellos dirigentes y los actuales.
De inmediato le devolvió la izquierda: "Si Salamanca viviera, estaría expulsado del Smata".
En el coloquio, Moyano dijo: "Estamos en un momento en que se discute el rol de la CGT y tenemos el cuestionamiento de un sector. Ellos tienen legitimidad en reclamar, en organizarse; pero en la medida en que se fraccione el movimiento obrero, se debilitan los trabajadores".
¿Quién fue el 'recuperado' René Salamanca?
Él fue un dirigente sindical y político, militante del clasismo revolucionario argentino, secretario general de la seccional Córdoba de SMATA (Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor) desde 1972 hasta su desaparición, en 1976, integrante del maoista Partido Comunista Revolucionario, y un férreo opositor al golpe de Estado. Ni siquiera los peronistas se opusieron tanto al golpe cívico-militar como Salamanca.
En los años '60, él fue obrero metalúrgico en la por entonces industrial Ciudad de Códoba, organizando la agrupación de obreros metalúrgicos Felipe Vallese, de la que fue su principal dirigente. En 1968, se incorporó al Partido Comunista Revolucionario, participando de su primer Congreso.
Como obrero metalúrgico y miembro del cuerpo de delegados de la Unión Obrera Metalúrgica participó del Cordobazo.
Empezó a trabajar en la planta de IKA - Renault, donde construyó la Agrupación Clasista 1° de Mayo, el Movimiento de Recuperación Sindical y la Lista Marrón del Smata, lista que ganaría la dirección del gremio en las elecciones de 1972, derrotando a la lista oficialista y a la del Partido Comunista.
Junto a los sindicatos Luz y Fuerza, dirigido por Agustín Tosco, y la Unión Tranviaria Automotor de Atilio López, conformó el Movimiento Sindical Combativo.
El Smata Córdoba fue intervenido por su secretario nacional recientemente fallecido y no muy bien recordado, José Rodríguez, y Salamanca tuvo que pasar a la clandestinidad.
En la madrugada del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, fue detenido y desaparecido.
¿Qué está ocurriendo en sindicatos como Smata y la Unión Obrera Metalúrgica.
"Los delegados opositores a la conducción de los gremios se convirtieron en noticia en los últimos tiempos en Buenos Aires. Los conflictos en los subterráneos porteños y en la fábrica Kraft (ex Terrabusi) tienen un común denominador: delegados de base enfrentados a la cúpula de los sindicatos.
En Córdoba, esta realidad tuvo algunos episodios puntuales, que también marcan una tendencia parecida.
En el prolongado conflicto de los empleados públicos, el Gobierno provincial admite que la rígida posición de los gremios se debe a la influencia de los delegados. En el Sindicato de Empleados Públicos (SEP) tiene fuerte injerencia los autoconvocados del sector de salud, liderado por el cirujano Carlos Altamirano.
Mientras que en la UEPC, la propia conducción gremial reconoce que en la Capital los delegados sostiene la resistencia a un acuerdo con el Gobierno.
En este contexto, en 2 de los gremios más importantes de Córdoba, el Smata (mecánicos) y la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) se produjeron enfrentamientos entre algunos delegados y la conducción, que terminó con la expulsión de los representantes de las bases.
A Hernán Puddú, trabajador de Iveco, y a Francisco Juárez (Cit Metal) los une algunas cuestiones: son delegados, son jóvenes y la semana pasado fueron expulsados de sus gremios.
Puddú, ahora ex afiliado al Smata-Córdoba, denunció que su expulsión se decidió en un congreso realizado en la provincia de San Luis y que no tuvo derecho a la defensa.
El joven delegado de Iveco asegura que fue expulsado por oponerse a un acuerdo firmado en enero pasado entre el Smata y la empresa Iveco. "Cuando se firmó el acta, yo pedí firmar en disconformidad porque no era el mandato que llevaba de mis compañeros. ‘Si no firmas, no te vas’, me dijeron desde la conducción del gremio. En las asambleas en la fábrica se aprobó que había que seguir negociando para buscar una salida intermedia a los despidos, como por ejemplo, las suspensiones rotativas. Pero, el gremio dijo que no había otra solución", explicó Puddú.
(N. de la R.: Omar Dragún, titular del Smata-Córdoba, no respondió los llamados de periodistas que le quisieron preguntar por su versión de los acontecimientos).
Por su parte, Juárez es 1o de los 5 afiliados a la UOM que fueron expulsados, acusados de ser los agitadores de los disturbios que se produjeron frente al gremio, el 23 de julio pasado.
En aquella oportunidad, hubo una protesta que agrupó a casi 4.000 obreros metalúrgicos. Una parte de esos manifestantes, enfrentados con la conducción, fue a reclamar frente a la sede del gremio, donde se produjeron incidentes y agresiones contra el edificio.
La semana pasada, un congreso provincial de los metalúrgicos determinó la expulsión de 5 afiliados, entre ellos, el mencionado Juárez.
El delegado de Cit Metal cargó contra la conducción de la UOM y la acusó de "no estar cerca" de los trabajadores. "En el congreso estaba todo armado para expulsarnos. Siendo delegado de una fábrica pequeña, como pude hacer para instigar a la violencia a más de mil compañeros. Lamentablemente no tengo tanto poder de convocatoria. Las pruebas fueron risueñas", señala Juárez.
Por su parte, el titular de la UOM-Córdoba, el legislador provincial Augusto Varas, defendió la decisión del congreso. "Se actuó de acuerdo a lo que marcan las normas. A las sanciones la tomó el congreso provincial, en el cual participaron más de un centenar de delegados. La agresión a la sede del gremio es un hecho grave y por eso se tomó esta drástica determinación", señaló el sindicalista.
(...) "El martes pasado, cuando (Hugo) Moyano estuvo en Córdoba reivindicó a (René) Salamanca. En ese acto estuvo (Omar) Dragún. Yo le puedo asegurar que si Salamanca viviera y hoy fuera delegado del Smata Córdoba, hubiera sido expulsado, como me pasó a mi. Esta conducción está a años luz de distancia de los obreros", señaló Puddú. (...)".
"El movimiento de los delegados de base que tiene como símbolos a Kraft y al Subte, es el emergente de un nuevo fenómeno más amplio que está produciendo importantes consecuencias políticas. Ya ha dejado al descubierto el enorme desprestigio en las masas de la dirección de la CGT, uno de los principales aliados y sostenes de la alianza de poder de los Kirchner y el conjunto del peronismo.
Este movimiento antiburocrático que se venía desarrollando "por abajo" ha tomado estado público al impactar en una situación política donde la oposición patronal viene empantanada y sufriendo derrotas a manos del gobierno, cuando no en crisis abierta como "la gestión" de Macri en la Capital.
El monopolio Clarín y el "partido de los medios", hacen el doble juego perverso de amplificar la sensación de "caos" de los piquetes y las acciones obreras para pegarle "por izquierda" al gobierno; al mismo tiempo que multiplican las declaraciones de la farándula reaccionaria -que en medio del paro de subterráneos pidió "seguridad y represión"- para jaquearlo también por derecha.
El mayor cimbronazo es el que atraviesa, claro está, la propia cúpula sindical.
Después de recibir la contraorden de la presidenta que frustró la marcha del 20 de noviembre a Plaza de Mayo, Moyano viajó a Córdoba a presentar su Corriente Nacional del Sindicalismo Peronista.
De las declaraciones de Belén llamando a una cruzada contra "la zurda loca", Moyano pasó en el acto de lanzamiento a reivindicar "a históricos dirigentes sindicales cordobeses como Agustín Tosco, Atilio López y René Salamanca, lo que arrancó la primera ovación de los asistentes" cuenta, con asombro, el diario La Voz del Interior.
A propósito de Salamanca, el dirigente clasista del SMATA Córdoba en los '70 desaparecido por la dictadura militar, en el palco estaba Omar Dragún, actual secretario del gremio automotriz provincial.
El "Belén" cordobés que expulsó al delegado de base de la planta de FIAT-IVECO, Hernán Puddu, acusándolo por televisión de "promover el "caos" por estar ligado "a la izquierda y los derechos humanos".
El "delegado de izquierda" es atacado por la dirección de su gremio por negarse a firmar un acta que justificaba despidos de contratados, cuando las mismas automotrices que ahora anuncian nuevos récord de producción y exportación, adujeron crisis.
Si Salamanca viviera, estaría expulsado del SMATA cordobés. Los Kirchner protegen a lo peor de la burocracia sindical, mientras sostienen que en los sindicatos de la CGT "hay pluralismo".
El colmo fue que Cristina haya dado un discurso en defensa del "modelo sindical argentino" nada menos que en la sede de la UF, de José Pedraza, el burócrata-empresario que se asoció a las privatizaciones, el desguace de los ferrocarriles de Menem, y que viene de imponer la lista única en las elecciones gremiales del ex Gral. Roca proscribiendo a la oposición clasista de la lista Bordó.
Se ha abierto una crisis en un pilar del régimen político argentino, el llamado "modelo sindical" que rige bajo la Ley de Asociaciones Profesionales que ata a los sindicatos al Estado, reproduce a la casta burocrática y mantiene el monopolio de la representación gremial para la CGT. Esto es considerado una cuestión de vida o muerte para la burocracia sindical.
n el año 1973, fue la propia CGT la que -como parte de sus mecanismos de control en momentos que sellaban el Pacto Social con las cámaras empresarias y el gobierno de Perón- forzó reformas parlamentarias a la Ley de Asociaciones Profesionales que le dieron aún mayor poder para intervenir las seccionales díscolas, y más restricciones para presentar listas de oposición.
Era una reacción al ascenso de sectores clasistas y antiburocráticos que irrumpieron desde 1969 con el Cordobazo. En otra relación de fuerzas, a la salida de la dictadura y con el auge democrático de las clases medias, con Alfonsín ganando las elecciones tras su denuncia del "Pacto militar-sindical", se dio otra crisis.
En ese momento, como ahora, también existía una burocracia sindical muy desprestigiada, a tal punto que el radicalismo estuvo a un voto de imponer en el Congreso la Ley Mucci que debilitaba el unicato de la CGT y permitía cierta representación de las minorías, a expensas de avanzar en la injerencia estatal sobre los sindicatos.
Y al mismo tiempo, la CGT se vio obligada a dar cierta "apertura" en grandes gremios permitiendo presentar listas de oposición en la UOM o el SMATA en los primeros ‘80 para canalizar un proceso "democrático" o de "renovación sindical" desde abajo, que fue cerrado por el ubaldinismo y la reconstrucción del peronismo en la oposición.
Actualmente, bajo un gobierno peronista, es la "oposición republicana" la que tiene en agenda parlamentaria del nuevo Congreso una Ley por la "libertad sindical", como anticipó Patricia Bullrich de la Coalición Cívica , que permita más de una central obrera.
De hecho, Elisa Carrió en sus viejos tiempos del ARI ya presentó un proyecto de "Ley de Garantismo Sindical" a la medida de sus aliados de la CTA de entonces. Como lo reconoció el propio Yasky, la "central alternativa" puede apoyar una reforma por el estilo, lo que significaría que la centroizquierda puede volver en la "cuestión sindical" a los mismos alineamientos políticos que en la "cuestión agraria", al revés de los recientes acuerdos que viene haciendo con el oficialismo, como en la Ley de Medios.
Para la dirección de la CTA la democracia sindical se conquistaría con una reforma desde arriba para que puedan existir varios sindicatos por rama, reemplazando el actual "modelo sindical" del "unicato" peronista por otro "modelo" similar al de los sindicatos europeos, de matriz socialdemócrata, ambos manteniendo la injerencia del Estado y sus leyes sobre la libre organización de los trabajadores.
(...) En tanto para la dirección de la CTA la democracia sindical se reduce a su aspecto formal, como la posibilidad de libre afiliación individual de los trabajadores en negro y desocupados, para nosotros significa la lucha por la unificación de las filas obreras, mediante cuerpos de delegados de base que representen a todos, para terminar con la precarización laboral y las divisiones impuestas en los ’90, que hace de los sindicatos - y no sólo de sus direcciones- organizaciones antidemocráticas y regimentadas, donde sólo hay derechos, y retaceados, para una minoría de trabajadores en blanco. Impulsamos la recuperación de las organizaciones de base que desafíen el control de la patronal en los lugares de trabajo, apostamos a la formación de coordinadoras regionales que unifiquen distintas unidades de producción y ganen influencia territorial mediante la unidad de ocupados y desocupados, superando los límites gremiales y atrayendo a los sectores populares que están bajo el dominio del aparato de intendentes y punteros. (...)".
