Hoy, con algunos kilómetros consumidos, las curvas y contracurvas del Clausura dejaron afuera a Gio, que se rompió los ligamentos cruzados en la primera fecha, y le dieron vía libre a Teo, artillero de la Academia y del Clausura, con 5 goles, dos de los cuales los convirtió anoche, en la victoria ante Colón por 4-0. Fue en la misma Santa Fe donde leyó la gratitud de puño y letra de un grupo de hinchas: "Hasta que no vuelva Giovanni, gozaremos a Teo".
Gutiérrez dio bastantes detalles de su juego apenas pisó el aeropuerto de Ezeiza. "Me gusta hacer muchas diagonales y definir con serenidad. Participo con el balón y tengo buena técnica. Vengo para disfrutar del fútbol argentino". Ambas partes empiezan a notarse, pese al cuidado que aún pide el DT Miguel Ángel Russo sobre su figura por no haberse incorporado en la mejor condición física.
Muchas de esas condiciones afloraron en sus primeros tiempos en Junior, donde debutó en 2007. En Colombia, el despegue llegó en 2009, con 30 goles en 42 partidos. Apenas había transcurrido un mes de 2010 cuando Trabzonspor, de Turquía, pagó 3.000.000 de dólares por su pase.
"La gente me trató muy bien, pero dejé el club por el idioma y los vínculos familiares". Esa respuesta, precisamente, lo trajo a la Argentina de la que tanto le habló Gio.
Teo Gutiérrez también tuvo roce con el seleccionado colombiano. Debutó con un gol en un éxito contra El Salvador por 2-1, en un amistoso en Houston.
Aunque el más recordado lo concretó por las eliminatorias para el Mundial de Sudáfrica, el 5 de septiembre de 2009, en Medellín, en el triunfo ante Ecuador por 2-0. Definió con justeza tras una jugada que había empezado... ¡Sí, el mismísimo Gio!
Racing lo relanzó en su debut, con dos goles en el 2-1 ante San Lorenzo; lo cobijó con otra conquista, en el eléctrico 4-3 frente a Olimpo, y anoche lo endulzó con otras dos apariciones con el sello de su instinto. Él le devolvió a la Academia una esperanza rezagada.
Parece que la dinastía Gutiérrez seguirá extendiéndose en el fútbol, como si los tres hermanos menores, cada uno con su convicción siguieran los pasos de Teo, el hombre que, por estos tiempos, estremece a Avellaneda.
Ronald es un mediocampista ofensivo de precisa pegada. David aparece como un buen tiempista en la zaga. Y Tonny se las ingenia como un escurridizo atacante. Justo como quería papá Teófilo, aún con la mirada enrojecida.