Juan Castro: Tras 5 años de su fallecimiento, la Justicia procesó a 5 médicos
La causa que investiga el fallecimiento de Juan Castro tomó un fuerte impulso ayer, cuando la Cámara del Crimen porteña confirmó los procesamientos de cinco médicos por homicidio culposo, además de fijar un embargo de 1.100.000 pesos sobre sus bienes. Los jueces Julio Lucini y Mario Filozof consideraron que los especialistas hicieron menos de lo que debieron para evitar su muerte, ocurrida cinco años atrás.
En sus últimos días de vida, el conductor de Kaos en la ciudad habría intensificado su abuso de cocaína. Para los camaristas de la Sala VI, los médicos estaban al tanto de esa situación, que definieron como de una "elevada adicción a las drogas", lo que lo hacía "peligroso para sí y para terceros". Por eso, opinaron, el traslado del Sanatorio Otamendi a otra clínica fue "inadmisible", ya que ningún especialista en psiquiatría lo evaluó ni dio de alta.
La medida recayó sobre Carlos González (director de la clínica psiquiátrica Santa Rosa, donde el periodista era tratado), Alexis Mussa (supervisor de una prepaga), Rubén Lescano (médico personal de Castro), Alejandra Abbene (autorizó el traslado al Otamendi para hacer estudios) y Diana Musache (coordinadora médica de la clínica).
Los camaristas sobreseyeron a Ricardo Daniel Handlarz, quien había sido procesado en primera instancia en noviembre. La decisión se tomó en base a que al haber atendido a Castro pocas veces –cuando había sido externado del Otamendi– "no se podía representar su peligrosidad".
Castro era para los jueces un paciente de "riesgo cierto y más que probable", por lo cual los médicos actuaron con "negligencia", "impericia" e "imprudencia", al no advertir ese panorama. Ahora afrontarán un juicio oral y público por un delito que prevé hasta cinco años de prisión.
La Historia
Juan Castro murió el 5 de marzo de 2004 luego de tres días de agonía en el Hospital Fernández. La Justicia determinó que sufrió un "delirio fatal agitado" que lo llevó a perder el control y caer del balcón de su departamento de la calle El Salvador al 4700, en el barrio porteño de Palermo. Desde un principio, la jueza de instrucción Fabiana Palmaghini descartó que el periodista hubiera querido terminar voluntariamente con su vida.
En octubre del año pasado se comprobó que el deceso no fue ocasionado por la caída del primer piso sino por un trastorno derivado del consumo de cocaína. Los vecinos atestiguaron que antes de caer Castro gritaba: "¡Me quieren hacer daño, me quieren hacer daño!". En base a estas declaraciones, los peritos descartaron una de las primeras teorías, la del "suicidio programado", y revelaron que "sus comunicaciones siempre contuvieron proyectos de continuar con vida".
El "delirio agitado", completaba ese informe, "aparece en adictos de larga data pocas horas después de la última toma, caracterizándose por un cuadro psicótico agudo con euforia, confusión, agitación, pensamiento delirante con ideas paranoides y alucinaciones". Eso lleva a quienes lo padecen a desarrollar una actividad física fuera de lo normal y una conducta agresiva que pone en peligro la propia vida y la de terceros.
