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Colón de Santa Fe: Crisis institucional que afecta lo deportivo

Colón vive una de las crisis más grandes de los últimos tiempos y está cerca del fondo. Si la crisis institucional es grave, la deportiva no le va en zaga. Afuera de la cancha, la conducción está hoy resquebrajada, con un presidente que pidió licencia y que ahora vuelve, enfrentado con el vicepresidente primero

Es una pena lo que le ocurre a Colón de Santa Fe. En el inicio del campeonato, impresionó muy bien por la propuesta futbolística de Julio Falcioni. Además, en los primeros partidos, los jugadores la ejecutaron muy bien. Fue una de las sorpresas del inicio del Clausura hasta que desinfló en 3 fechas de manera estrepitosa. El equipo registró 3 derrotas seguidas. ¿Qué pudo pasar para que esto suceda?.
Hay varios motivos. El club vive una crisis institucional sin precededntes. Y si la crisis institucional es grave, la deportiva no le va en zaga. Afuera de la cancha, la conducción está hoy resquebrajada, con un presidente que pidió licencia y que ahora vuelve, enfrentado con el vicepresidente primero.
Lerche e Hilbert mantuvieron, en los últimos días, una fuerte disputa de poder con un final imprevisible. De todos modos, hubo una reunión entre ambos. Y habrían convenido en terminar juntos este camino iniciado el año pasado.
Por su parte, el equipo sumó su tercera derrota consecutiva, cayó como local ante Nueva Chicago y se encuentra en una complicada situación en la tabla de promedios.
Julio Falcioni, después del partido, se fue del club sin hacer declaraciones; tampoco habló con algún dirigente, aunque se dice que estará en los entrenamientos del SAT para dirigirlos, pensando en Vélez.
Internas políticas:
Seguramente si dentro del oficialismo hay diferencias, las mismas seguirán existiendo. Seguramente si la oposición llevó algunas dudas en forma de denuncia a la Justicia, las mismas seguirán su curso. Pero el duro resultado frente a Nueva Chicago parecería haber actuado como un poco de lluvia en medio del incendio, contrariamente a lo que se hubiera pensado en otro momento.
Porque el oficialismo estaba preparando, después de una "cumbre" entre el presidente Germán Lerche y el vicepresidente Luis Hilbert que se produjo antes del partido, una estrategia oficial para comunicar después de la reunión de comisión directiva quele será rechazado el pedido de licencia que el presidente pidió informalmente el jueves a la noche.
Y porque de acuerdo con lo que pudo averiguar, los referentes mismos de la oposición estaban preparando una reunión con "agenda abierta" con los más importantes integrantes de la actual directiva sabalera.>
Hay que recordar que el jueves a la noche, en reunión postergada de comisión directiva, el presidente Germán Lerche sorprendió a todos con su pedido de licencia. Es más, esto fue tan así que apenas su mano derecha y amigo, Rubén Moncagatta, se enteró unos minutos antes de la reunión.
Lerche, que ni siquiera se alcanzó a sentar en la punta de la larga mesa que está en la sede sabalera, apoyó las manos en el sillón de cabecera y dijo: "Muchachos, no doy más, estoy cansado de todo lo que se dice". Sin tiempo de escuchar nada, dio media vuelta y se fue. Ni siquiera hubo tiempo administrativo de plantear el pedido en forma de nota.
Automáticamente, hubo un corrimiento de cargos y como corresponde el vicepresidente Luis Hilbert quedó -en realidad, todavía lo está hasta esta noche- al mando del club. El viernes, Lerche recibió innumerables llamadas, desde el mismo Falcioni, pasando por la mayoría de los jugadores del plantel profesional y hasta de Julio Humberto Grondona, el presidente de la AFA. Y, de más está decirlo, de la mayoría de los integrantes de la comisión directiva que asumió el gobierno de Colón hace ocho meses.
Pero además, un grupo importante de empresarios santafesinos identificados con Colón se acercó hasta el mismo domicilio de Germán Lerche para brindarle su apoyo y pedirle que vuelva. Esto fue algo que se concretó en las primeras horas del otro día.
El vicepresidente primero a cargo de la presidencia, Luis Hilbert, no se guardó nada y dijo lo suyo. Se enojó por lo que consideró fue un "vacío de poder", ya que dijo que los dirigentes no le atendieron el teléfono y que tampoco lo invitaron al asado del viernes a la noche para convencer a Lerche que vuelva.
Después de un cortocircuito de varias horas -entre el jueves a la noche y el mismo domingo-, se llevó a cabo una "cumbre" entre el presidente Lerche y el vicepresidente Hilbert. Se dijeron algunas cosas, acordaron otras y hubo un compromiso de terminar juntos este camino que le marcaron los socios sabaleros con sus votos.
Este encuentro frontal y el preocupante traspié contra Chicago ayudaron a deponer actitudes personales en pos de Colón. Muchos pensaban, antes de darse estas dos cosas, que Hilbert tenía pensado en renunciar si las explicaciones del "vacío de poder" no eran convincentes de parte del resto de la directiva.

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