Madanes pretende que Industriales no asuma la conducción de la UIA y acepte una reforma política, basándose en que Industriales no consensúa un único candidato, y entonces no puede ejecutar su pacto con la otra lista, Celeste y Blanco.
Sin embargo, al embestir tan frontalmente contra Paolo Rocca, dueño de Techint, Madanes puede conseguir aquello que procura evitar.
—¿Cómo surgieron sus diferencias?
—Yo hace ocho años, como mínimo, que tengo choques importantes con Paolo Rocca; tenemos una visión distinta sobre el rol de las empresas líderes en el gremialismo empresario. En el caso de Paolo, él asume un rol personalista, desde que existe un grado de alto involucramiento en el funcionamiento de la asociación empresaria. El involucramiento debe ser en la agenda; en el día a día debe haber profesionalismo, algo que hace tiempo la UIA no tiene. De hecho, tampoco me he involucrado en la conformación de AEA.
—¿Por qué percibe que lo atacan a Ud.?
—Ha habido una deformación acerca de los temas que yo planteo. Yo hago una pregunta simple: ¿se puede votar enla UIA? Y eso merece una respuesta simple, si sí o si no. Se han hecho interpretaciones tergiversadas, jorobadas. Se ha hablado de diálogos acerca de la UIA con funcionarios del Gobierno que nunca he tenido. Se habla de reuniones con Héctor Magnetto, a quien no conozco. Se involucra a colegas míos con los cuales nunca he hablado de estas cosas. En cambio, no se debate sobre el rol de las empresas líderes en la UIA.
—¿Y por qué hace el planteo de elecciones ahora y romper el acuerdo de alternancia en la presidencia de la UIA entre las líneas Celeste y Blanca e Industriales?
—Hace diez años hice un planteo. No encontré una masa crítica para poder llevar adelante mis ideas. Hoy hay posibilidades concretas. Héctor Méndez es la persona adecuada; durante su mandato, que termina ahora, hizo una gestión equilibrada. Sería interesante que él pudiera encabezar este proceso, que pudiera trasladar mi pregunta a la mesa directiva.
—¿Cree que hay alguna posibilidad de que se imponga su idea?
—No estoy convencido de que todos quieran cambiar; pero me gustaría aportar mi granito de arena. Y si para esto colabora un debate público en el ámbito que al señor Rocca le resulte más seguro, un canal de televisión, una publicación, un periódico, un auditorio, yo le ofrezco discutir el rol de las empresas líderes en las asociaciones empresarias. Pero debe ser un debate público, abierto.
—¿Nunca habló con Rocca de estas cosas?
—Es difícil hablar con él de estas cosas.
—Además del rol empresario en la conducción de la UIA, ¿que quiere discutir?
—Yo no me quiero quedar con la UIA, sino con la Patagonia (ironiza); lo mío es el Plan Andinia; soy un agente de la sinarquía internacional. Luego de reconocer todas las cosas que se me atribuyen, yo quiero que discutamos un programa estructural de largo plazo para la UIA, que es algo que hace mucho que no discute la UIA.
—¿Cómo se sitúa en la relación de las empresas con el Gobierno?
—El problema son las formas. Los problemas que hay son en relación con el Estado. No se trata de cómo patotearse con un funcionario. Hay que evitar eso. No tiene que ser esa relación una riña de gallos.
—Para el Gobierno, si Ud. está en la vereda de enfrente de Techint, es un aliado del oficialismo.
—Yo nunca hablé con ningún funcionario acerca de la situación de la UIA. No sé qué piensa el Gobierno respecto de las empresas ni qué opina. No veo que tenga que haber una caza de brujas.
—¿Qué espera que suceda con sus planteos en la UIA?
—Le he pedido a Héctor Méndez, que es de la lista Celeste y Blanca, que lo plantee en su lista, y si aprueban que haya elecciones, espero que se pueda tratar en la mesa directiva. Si no se llega a plantear, yo no tengo vocación de confrontación. Sólo me da pena la situación de la industria y de la UIA.
—¿Cuáles son los problemas de la industria que hay que afrontar? ¿El tipo de cambio, la competitividad?
—Nosotros tenemos que cambiar la percepción negativa que tiene la gente del sector privado. Desde la época de Frondizi que los industriales no tienen una relación positiva con la sociedad.