La iniciativa autoriza a personas mayores de edad a solicitar la ligadura de trompas o la vasectomía, consideradas métodos permanentes pero no definitivos para regular la fertilidad. Pero antes de someterse a esas prácticas, la persona deberá dar su "consentimiento informado" y no necesitará permiso judicial ni esgrimir razones médicas, siempre y cuando comprenda los alcances de la cirugía.
Por su parte, la Conferencia Episcopal Argentina opina que operaciones de este tipo constituyen "una verdadera mutilación, altamente irreversible, particularmente para la gente de bajos recursos".
Y según explica esta mañana en un artículo el diario hoy, desde la Sociedad de Ginecología y Obstetricia de La Plata, sostienen que la ley aparece para "llenar un vacío importante en aquellas mujeres que con los distintos métodos anticonceptivos han fracasado", indica su titular, Orlando Forestieri.La semana pasada se hizo público un caso insólito: el de Cleto Ruiz Díaz, un correntino que, con 44 años, tiene 37 hijos, no tiene un empleo fijo y pide una vasectomía que anule su capacidad reproductiva.
Cleto tuvo su primera relación a los 9 años, fue el amor de siete chicas a la vez y vivió 14 años con tres mujeres, bajo el mismo techo. Hoy reconoce: "Es muy duro tener que alimentar a tantos chicos".