Juan Leyrado quien hace poco regresó de Barcelona, España, recuerda en la nota que “no se olvida del duro momento que vivió cuando se enteró que había muerto Néstor Kirchner y él, tan lejos”. Y, dice:
“Fue muy duro estar lejos en ese momento. Nos quedábamos todo el tiempo en Internet, viendo lo que pasaba. Le mandamos un mensaje a la presidenta. Leíamos por Internet diarios como Página 12 y Tiempo Argentino, donde uno puede aportar y ser aportado. Fue impresionante ver el tema de la juventud. La militancia. Ver el pensamiento y el deseo de la juventud de un país mejor. Miles de personas apostando a un modelo de país. Yo puedo decir con seguridad que me siento identificado con todos los proyectos del kirchnerismo: el cultural, el político, el económico, el de los medios. Me gusta que se note con tanta claridad cuál es la verdad y cuál la mentira. Poder darse cuenta de eso”.
“Pude ver las cosas tan duras que se escuchaban, como si a la gente le pagaban para ir a la plaza, si el cadáver estaba en el cajón. Creo que con esas frases alcanza para que la gente misma se dé cuenta quién es el otro. Se den cuenta de lo negativo. La verdad que estoy contento. Me pone contento estar acá y veo que la gente está bien. Claro que tienen problemas, ¡cómo no los van a tener, con todo lo que les han robado durante años! Hay mucho por hacer”.
“Yo no tengo inconvenientes con los medios. Sé que hay cosas que no haría. Sé que no volvería al programa de Mirtha Legrand. No me siento representando. No me gusta. No voy a defender algo indefendible. Lo que me parece negativo es que no se asuma la diferencia. A mí me gustaría discutir con gente de derecha, pero con personas con las que se pueda hablar, que tengan la capacidad de argumentar”.
“No voy a lo de Mirtha por respeto al ser humano. Yo dije en su momento (cuando ella dijo que tenía una sobrina desaparecida y que intercedió para que la liberaran) que hubiese sido muy útil que hablara en ese momento, podría haber salvado muchas vidas. No fue un ataque a ella, como interpretó su nieto”.
“Por momentos sentía realidades muy parecidas (entre España y Argentina), sobre todo a lo que nos pasó a nosotros. Europa está atravesando una crisis muy grave, y España especialmente. Allí también es una crisis de la hegemonía. En España, las noticias parecen estar escritas por Clarín y La Nación. Y llego acá y siento esa sensación de que somos un país joven. Veo cómo crece Latinoamérica. La gente está muy amargada en España. Piensan que nosotros estamos peor, pero eso es por la información que les llega. Allá los medios también son muy destructivos. De repente, llego acá y me hace bien encontrar este modelo de país”.