En agosto 2018, Colombia anunció que abandonaba la organización.
Pero se precisa un soporte colectivo regional. La Organización de Estados Americanos (OEA) está muerta desde hace décadas, tal como en su momento lo hizo notar Cuba, cuando rechazó el convite de regresar.
A casi nadie le importa lo que dice su secretario general, el uruguayo ex socialista Luis Almagro, por más que lo reproduzcan todos los adversarios de Nicolás Maduro. De hecho, la permanencia de Maduro en el poder corrobora la ausencia de poder de la OEA.
El lunes 18/02, Sebastián Piñera, el presidente chileno insistió con crear un organismo que una a todas las naciones sudamericanas. A pesar de despertar un fuerte rechazo, la idea del bloque es, según el presidente de Chile: “lograr un nuevo referente en Sudamérica, con mejor coordinación regional”.
El proyecto comenzó a gestarse luego de abril de 2018, cuando solamente Ecuador, Venezuela, Bolivia, Uruguay, Surinam y Guyana, quedaron en la Unasur.
A decir verdad, la Unasur quedó muerta aquella noche en Lima (Perú), cuando no condenó ni impidió el fraude electoral de Nicolás Maduro en Venezuela.
Probablemente porque el organismo fue creado en 2008, como parte del relato del entonces presidente venezolano, Hugo Chávez, con Brasil por detrás, con el argumento de consolidar una identidad sudamericana.
Desde enero de 2017, nadie estaba al mando del organismo. El último que pasó por allí fue el ex mandatario colombiano, Ernesto Samper. Es por eso que uno de los argumento que dieron los seis países para retirarse, fue el mal funcionamiento del organismo, tal como lo aseguraron en el documento enviado a Fernando Huanacuni, el ex ministro de Relaciones Exteriores boliviano.
“La imposibilidad para designar un Secretario General por falta de consenso alrededor del único candidato presentado hasta la fecha ha tenido graves consecuencias para el organismo”, explicaron los mandatarios en el documento.
Mientras tanto, la creación de este nuevo bloque, no fue bien recibida en el entorno político chileno. El ex canciller chileno, Heraldo Muñoz, no dudó en mostrar su desacuerdo con Prosur vía Twitter. Él aseguró que se trata de una alianza con un “signo ideológico conservador”. En contraste, Piñera aseguró que Prosur sería un organismo “libre de ideologías, abierto a todos y 100% comprometido con la democracia y los Derechos Humanos”.
Juan Gabriel Valdés, también ex canciller, se pronunció en contra de la creación del bloque: “Lejos de comprender los enormes desafíos internacionales de la región, Piñera propone reemplazar a Unasur con otra liga de derecha. Otra ruptura con la política exterior de integración latinoamericana”.
A su vez, el ministro de Relaciones Exteriores de Paraguay, Luis Alberto Castiglioni, dijo durante una conferencia de prensa que el mandatario Mario Abdo Benítez aceptó una invitación de Piñera para acudir a una reunión en marzo con todos los que participarían del Prosur. Luego agregó que el fin de la organización será “fortalecer las instituciones democráticas de América del Sur, salvo Venezuela”: Paraguay no reconoce a Nicolás Maduro como Presidente.
Por otro lado, Duque, el presidente colombiano, calificó la creación de Prosur como “importante” ya que es una muestra de que el país busca una “mayor coordinación para que termine la dictadura de Venezuela”.
La única información concreta acerca del evento es que será liderado por el Secretario General de Política Exterior de Chile, Patricio Torres, e inaugurado por el ministro Roberto Ampuero.