Mourinho suscribió un contrato por el que cedió antes de septiembre de 2004 sus derechos de imagen a la sociedad con sede en las Islas Vírgenes Británicas Kooper Services S.A.
Y ese día rubricó un nuevo contrato de cesión de sus derechos de imagen entre Kooper y la irlandesa Multisports & Image Management Limited. Cuatro años después, la sociedad irlandesa suscribió con Polaris Sports Limited, que tenía el mismo domicilio social, un contrato de representación para que buscara y negociara contratos comerciales.
Así, el entrenador creó una estructura societaria “con el objeto de hacer físicamente opacos los beneficios procedentes de sus derechos de imagen”.
José Mourinho firmó el 31 de marzo de 2010 un contrato de trabajo con el Real Madrid y trasladó su residencia a la capital, motivo por el cual adquirió la condición de residente fiscal en España.
El 23 de julio de 2014, Hacienda comunicó a Mourinho que se le iba a investigar sus declaraciones de IRPF de los ejercicios 2010-2012 y de No Residentes de 2013 y aportó los certificados emitidos por Global Directors Limited de los que se desprendía que Operating Nominees Limited ostentaba el 100% de Kooper.
Fue entonces cuando en su liquidación Hacienda observó que los ingresos percibidos y no declarados por los derechos de imagen eran de 3.249.521 euros en 2011 y 2.805.903 euros en 2012.
El técnico portugués declaró ante el juez el pasado 3 de noviembre de 2017 que se marchó de España en 2013 con la información y con la convicción de que su situación tributaria “estaba perfectamente legal”.
“Un par de años más tarde he sido informado de que se ha abierto una investigación y me han dicho que para regularizar mi situación yo tenía que pagar una cantidad 'x'”, declaró ante los medios.
Tras lo ocurrido con Mourinho, Cristiano Ronaldo reconoció los delitos de fraude fiscal en España y fue condenado a 23 meses de cárcel y 19 millones de multa, pero no tuvo que cumplir la prisión. En tanto, su compañero del Real Madrid, el exfutbolista Xabier Alonso, también fue juzgado por presuntamente defraudar a Hacienda 2 millones de euros.
Por consiguiente, Javier Mascherano, fue condenado a un año de cárcel por defraudar 1,5 millones de euros de Hacienda española y pidió a la Audiencia de Barcelona que le suspenda la pena de prisión o se la sustituya por una multa de 21.600 euros.
En esa misma línea, Lionel Messi fue acusado por el Tribunal Supremo de este país de tres delitos fiscales. El alto tribunal confirmó la condena de 21 meses de cárcel que impuso en julio pasado la Audiencia de Barcelona al delantero del FC Barcelona por defraudar 4,1 millones de euros a Hacienda durante los ejercicios 2007, 2008 y 2009, al no haber tributado en España los ingresos de 10,1 millones percibidos por los derechos de imagen del delantero durante ese periodo.
Al padre del jugador, Jorge Horacio Messi, condenado como cooperador necesario, el Supremo le rebajó la pena de 21 a 15 meses de cárcel al aplicarle la atenuante de reparación del daño porque su hijo (a quien el tribunal catalán sí aplicó este atenuante) devolvió a Hacienda el dinero defraudado. Al ser una condena inferior a dos años y carecer el jugador y su padre de antecedentes penales, la Audiencia de Barcelona pudo suspender la entrada en prisión de los Messi.
Sin embargo, Sergio Ramos también tuvo intención de evadir impuestos mediante una sociedad radicada en el paraíso fiscal de Islas Vírgenes. “La idea inicial era hacer físicamente opacos los beneficios procedentes de sus derechos de imagen”, confirma la Fiscalía. En tanto, el jugador no sólo no evadió ni un solo euro sino que pagó de más por error en sus declaraciones fiscales de 2011 y 2012.
La Sección de Delitos Económicos de la Fiscalía Provincial de Madrid no puede, por tanto, denunciar a Ramos porque su torpeza a la hora de gestionar el fraude reportó a la Hacienda pública una recaudación extra de 7,3 millones de euros, el doble de lo que tocaba, más los gastos derivados de tres sociedades -Ramasa, Sergiasa y Campeonasa- que iban a ser opacas pero que finalmente no se supieron usar y han ocasionado al futbolista otro gasto extraordinario.