Burzaco señaló que en una primera etapa las pistolas Taser las usarán efectivos de las fuerzas federales destinados a brindar seguridad en aeropuertos y estaciones de trenes, donde hay alta concurrencia de gente, para "no tener que usar armas de fuego que puede generar daños colaterales".
El funcionario aclaró que la implementación a nivel provincial y de la Ciudad de Buenos Aires dependerá de cada jurisdicción. "La seguridad ciudadana la lleva adelante cada provincia. Algunas pueden usarlas, otras no. Cada uno tiene su criterio", señaló.
Según trascendió, el Gobierno adquirirá unas 300 Taser modelo X26P. Cada una tiene un costo aproximado de 3.000 dólares, por lo cual el monto destinado a esa compra ronda el millón de dólares.
Las Taser inmovilizan de forma inmediata a quien recibe la descarga, que genera 19 contracciones musculares por solo cinco segundos. "Las armas de puño tienen un alcance de hasta 8 metros. Pero también hay escopetas que tiran entre 30 y 40 metros", señaló Burzaco.
Finalmente el secretario de Seguridad dijo que se capacitará a todo el personal de las fuerzas federales "para saber cuándo utilizarla y cuándo no".
Por su parte, la ministro de Seguridad, Patricia Bullrich, dijo que "queremos trabajar en lugares donde se precisa un arma de carácter intermedio. Por ejemplo, en un tren el uso de un arma común es más complicado que un arma de carácter intermedio. Una Taser puede generar una respuesta adecuada en una aglomeración".
En declaraciones a la radio La Red, la ministra señaló que se trata de "un arma muy usada porque es un arma intermedio no letal e individual, que es fácil de portar".
Bullrich lo anunció por Twitter y hubo repercusiones: