-recuperar el atraso del dólar, pero siempre con permanentes tarifazos y elevada presión tributaria como telón de fondo.
La lectura que hizo el círculo áulico macrista de lo mucho mejor que lo esperado le había ido a la coalición en el medio término de 2017 fue que le brindaría la oportunidad de encarrilar el rumbo económico hacia el crecimiento en el año previo al de una eventual reelección.
Entorpecida por la sequía y el endurecimiento financiero externo, la jugada desbarrancó con los resultados conocidos: una vez que el Presidente llegó a admitir su gravedad, aseguró inclusive haber atravesado por el peor momento de su vida, contando como tal su secuestro.
Así y todo, preocupado porque no se le vuelva a escapar el dólar, se va de vacaciones y su gobierno tropieza con la misma piedra: adelanta la difusión del paquete de tarifazos en transporte y servicios públicos con el propósito de que el malhumor social resultante se concentre lo más lejos posible de la campaña electoral, que se inicia en junio.
Arranca el verano con aumentos entre el 17% para el agua y el 40% en subte, trenes y colectivos, más el 26% en las facturas de febrero de Edenor y Edesur. En abril sigue con el 35% en el gas, como antesala del invierno y regresa el agua en mayo con 27%. De ahí en más la idea es indexar el nivel alcanzado.
La señal que emite, en instantes en que el riesgo país bate récords, es que los tarifazos sumarán per se entre 4,5 y 5 puntos a la inflación, con lo cual en la práctica desacreditan la pauta del 23% contenida en el Presupuesto, el acuerdo con el FMI y en el tope paritario que intenta establecer el ministro de la Producción Dante Sica.
Los aumentos anunciados del 55% promedio en la luz y del 35% en el gas a partir de abril, indexado a octubre, se irán desgranando con fines electorales de mayor a menor, presuntamente para neutralizar el malhumor social.
En realidad estaban contemplados en el Presupuesto acordado con el FMI, ya que para conseguir el déficit primario 0 implican reducir subsidios por $1771 millones (de $6885 millones de 2018 a 5114 en 2019, de los cuales $2464 millones corresponden al gas y $2565 millones a la electricidad.
En este último caso, aún queda en pie 33% de subsidio a residenciales, comerciales y pymes.
No se sabe si tiraron la moneda para ver quién sería el primer mensajero de las malas noticias, y Guillermo Dietrich puso el pecho para despachar el cuadro tarifario del transporte que se viene.
Anunció que el boleto de colectivo mínimo, que estaba en $6 en enero y se había ido a $ 13 en octubre, trepará hasta $ 18 hacia el 15 de marzo. El pasaje de subte, que valía $6 a comienzos de año, está en $ 14,50, tiene que subir a $ 16,50 en febrero.
Los ferrocarriles urbanos sufrieron en 2018 aumentos de hasta 175%. En los trenes San Martín, Sarmiento y Mitre el boleto pasó $4 a $8,75 a partir de octubre, un 118,7% de aumento desde enero. En el Belgrano Sur, Roca y Urquiza: el ticket subió de $2 a $5,50 a partir de octubre, alza del 175% desde que arrancó el año. Mientras que el Belgrano Norte se encareció un 135% en diez meses de $2 a $4,75 desde el 15 de octubre.
A su vez, los usuarios del subterráneo pagaban a comienzos del año $ 6 y actualmente ya alcanza los $ 14,50 (equivale a una suba anual del 120%), y además va a seguir subiendo un peso por mes hasta marzo de 2019, cuando redondee los $ 16,50.
En el año, el promedio se ubica en 116%, casi el triple del reajuste salarial en algunos convenios, pero aún así Guillo descartó que los incrementos se trasladaran a la inflación.
Malas nuevas
Pero como el agobiante calor que empezó a hacer en estas jornadas hizo funcionar a full los aires acondicionados y para que se concrete el alza en el transporte faltan algunos días, al secretario de Energía, Javier Iguacel, lo miraron torcido en plena despedida del Ente Nacional Regulador de Electricidad (ENRE), ya que para febrero las facturas de Edenor y Edesur llegarán 26% promedio reforzadas, aunque para la gran mayoría de los usuarios (el 82%), en cuyos medidores toman de 80 a 417 kwh, el recargo se eleva entre 30 y 32%.
En marzo, para 80 kwh la boleta será de $599; para 234 kwh promedio de $1.275; para 360 kwh $1.647, pero para 838 kwh la cuenta empieza a ponerse más salada: $8522 y cuando se gastan 1811 kwh, se va a $12.100.
La Ciudad de Buenos Aires, comparativamente, es la que sale mejor parada en este reparto, luego la provincia, y en el interior, la cuestión se pone más espesa por la cadena de valor que se sucede a la distribución.
Los aires acondicionados duplicaron el costo del consumo respecto del año pasado. Tener encendidos los de bajo consumo durante 10 horas puede representar un adicional por mes de $850.
Luego de lograr un 70% de mejora en la tarifa este año, la empresa estatal AySA va por más y espera cobrar casi 50% más a los 10 millones de habitantes de Ciudad y conurbano. Empieza con 17% en enero y le agrega 27% en mayo, pero además mensualiza la factura, que venía siendo bimestral.
Aunque no se considere un servicio público energético, el ABL también talla fuerte en los presupuestos hogareños, lo mismo que otros precios regulados, como las patentes de automóviles (25% en el año) y la medicina prepaga, que con 4 aumentos acumuló casi 30%.