El año 2019 será uno de los peores de la historia argentina, porque muchos agentes económicos sí ven venir a la serpiente, perciben el riesgo y actúan en consecuencia.
La Argentina deberá soportar un déficit operativo del Tesoro en el año 2019, y continuará con la obligación de pagar un abultado déficit cuasifiscal del BCRA, el cual, sumado al déficit financiero del Tesoro que aumenta, en lugar de bajar, llegaría en forma conjunta al 7,5% del PBI.
El riesgo-país de nuestro país hoy es de 740 puntos, en el año 2019 vamos a superar los 1.000 puntos y de alerta naranja pasaremos a alerta roja, los que suponen que el problema serio lo tendremos en 2020 porque se acaban los adelantos del FMI. Se equivocan: la serpiente ya está viniendo y cada día incrementa su velocidad. Va a aminorar la marcha durante este Diciembre producto de la necesidad de pesos que las empresas tienen estacionalmente para esta fecha pero, a partir de Enero y a medida que los meses transcurran, la velocidad será cada día mayor, el dólar será como siempre el refugio mas buscado y demandado; y el detonante con la lógica anticipación de lo que muchos esperan para 2020.
Este Gobierno solo repara en el árbol, ni mira el bosque, ni mira las condiciones cambiantes del mundo en materia económica, sólo se ocupa de sobrevivir en el día a día, manteniendo un dólar artificialmente calmado con altísimas tasas de interés, superiores al 40% ya son una locura, así que da lo mismo 55% y/o 60%, el canto de sirenas que las tasas tienden a bajar y que fue aprobado por el organismo de control es simplemente un relato, otro nuevo relato, la realidad que dólar planchado y altas tasas no pueden convivir jamás.
El único antídoto para la serpiente ya lo usamos y muy mal, nos endeudamos para no hacer ni una reforma estructural, solo mantener un elefante bobo llamado Estado y planes sociales sin exigir a sus beneficiarios la más mínima contraprestación. No existen antídotos nuevos que se hayan inventado que nos puedan salvar de la nueva crisis que vamos a vivir, primero será la hiper inflación de la mano de un dólar si techo, el valor será proporcional al pánico de los que no han querido, no han creído, o se han negado a ver la realidad despegándose de cualquier ideología política, y saldrán como siempre en manada a intentar refugiarse de lo inevitable.
El segundo paso será, y si Dios nos ayuda, intentar reestructurar las deudas para no caer en cesación de pagos, no obstante entiendo que dada las circunstancias mundiales sumado al nivel de riesgo país que sufriremos el Default será inevitable. En el mejor de los casos deberemos aprender a convivir con el FMI por varios años y a los tenedores de deuda privada decirles amablemente "ajo y agua", su negocio lo hicieron y vaya que los hicieron durante estos casi cuatro años perdidos.
El PRO mientras tanto insiste con el "nosotros o el caos" y sin embargo al caos vamos de manera irremediable, a la herencia anterior debemos de sumarle la herencia actual, dos herencias que conforman un laberinto sin salida caótica, con mega devaluaciones, recesión e inflación que nos descartamos llegue a los tres dígitos para 2019.
El miedo en 2015 era la de asemejarnos a Venezuela, ya en 2018 podemos decir que hemos dado un paso más para ello. Los gobiernos pasan, los ciudadanos y las deudas quedan, y de un Déficit consolidado de 7.5% del PBI no se sale sino con Plan Integral y economía de guerra, nos esperan no menos de tres años de recesión y nos habremos quedado con el peor de los sentimientos, la decepción.
Pero cuando el tiempo pase y el agua baje, se podrá ver claramente dibujada en la arena otra palabra mas exasperante que la decepción, leeremos traición.