La batería está diseñada para una carga rápida de hasta 160 kW. Suficiente, según Rivian, para otorgar 322 km de autonomía tras 30 minutos de carga. Además de la carga rápida, el R1T equipa un cargador de nivel 2 (240 v) para una potencia de 11 kW.
El R1T cuenta con cuatro motores, uno en cada rueda, para una potencia total combinada de 750 CV y 1.120 Nm (14.000 Nm a las ruedas) para el R1T de 135 kWh. El fabricante anuncia un 0 a 96 km/h en 3 segundos y un 0 a 160 km/h en menos de 7 segundos.
Con suspensiones de triángulos superpuestos o paralelogramo deformable, adelante y multilink detrás con amortiguadores adaptativos y muelles neumáticos, Rivian asegura que el coche se moverá igual de bien sobre asfalto que fuera de él.
La camioneta muestra una altura libre de 36 cm y un ángulo de ataque de 34º con un ángulo de salida de 30º, mientras que la capacidad de vadeo es de 1 metro en teoría debería ser el primer eléctrico con aptitudes reales off-road de serie.
Justamente, los eléctricos no hacen buenas migas con la práctica del off-road al exponer las baterías a posibles choques. En el caso del R1T, el suelo está reforzado con fibra de carbono y kevlar para proteger las baterías.
La capacidad de carga, al menos en términos de volumen, no tiene rivales son 330 litros de capacidad. Entre la cabina y la caja de cargas hay un baul accesible desde cada lado en el que cabrían dos sacos de Golf completos. Y debajo del plano de carga, una rueda de auxilio. En este caso de 26 pulgadas. Tiene una capacidad de carga de 800 kg.