Según el último estudio del Instituto Estadístico de los Trabajadores (IET), el costo de vida de los asalariados se disparó un 6,7% mensual en septiembre y acumuló un alza del 40,4% en los últimos 12 meses, por lo que la inflación de 2018 será la más alta desde 1991.
La cadena de pagos ha comenzado a presentar síntomas de ruptura. La última información disponible indica que se ha incrementado en un 42% el total de cheques rechazados y representan el 4,2% del total de cheques compensados. Es la serie más grave desde el año 2000.
Muchas empresas están cerrando y/o despidiendo personal. Según datos de la Universidad de San Martín, el nivel de empleo registrado disminuyó entre febrero y julio en 1% (a comienzo de la crisis). Es el porcentaje más elevado que se registró durante las fases post devaluatorias (2014: 0,7%; 2016: -0,9%). Frente a este cuadro se mantiene una alta presión tributaria (de las más altas de América Latina).
El cuadro de situación no es el mejor y las pymes están contra las cuerdas, es por ello que desde la Federación Económica de la Provincia de Buenos Aires (FEBA), proponemos al Gobierno una serie de medidas de urgencia, con el objetivo de:
> aliviar la presión impositiva, plan de moratoria con tasas razonables (2%); y
> plazo de 48 cuotas para pago de deudas de ingresos brutos y otros impuesto;
> suspensión de juicios y embargos de apremio por 180 días;
> planes de refinanciación bancaria utilizando el mecanismo de encajes remunerados para evitar el cierre de cuentas bancarias de clientes del Banco Provincia;
> suspender los cortes de servicios públicos (energía eléctrica y gas natural) por 180 días;
> detener los aumentos de tarifas escalonados por 180 días; y
> medidas para mantener el empleo con incentivos para incorporar nueva mano de obra.