Se trata de un proyecto vial binacional: La construcción de dos túneles (uno de ida y uno de vuelta), en el paso fronterizo de Agua Negra en la cordillera de los Andes, en la provincia argentina de San Juan y la chilena Región de Coquimbo.
Cada túnel tendría unos 13,8 kilómetros de largo y 12 metros de diámetro y estarían separados entre sí por 90 metros. La obra está valuada en unos 1.500 millones de dólares.
El proyecto tuvo su primer impulso político durante la gestión de Cristina Kirchner, en el año 2009. En la cumbre de los presidentes de UNASUR, en San Carlos de Bariloche, los mandatarios de Chile, Brasil y Argentina firmaron un memorándum de entendimiento para llevar adelante el proyecto.
Sin embargo, el proyecto quedó "trabado". El objetivo del actual gobernador de la provincia de San Juan es el de impulsarlo a través de fondos provinciales.
Según el acuerdo binacional que rige la construcción del tunel, los costos adicionales deberían ser financiados 40% por Chile y 60% por Argentina. El Gobierno de Cambiemos quiere renegociarlo y que cada país pague la misma cantidad.